El cariño y consuelo de Felipe y Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía a la reina Sofía en el funeral de Irene de Grecia
Tanto en el servicio religioso en la Catedral Metropolitana de Atenas como en el entierro en Tatoi, la reina madre estuvo arropada por su familia.
La reina Sofía no está sola. Tiene tres hijos que se preocupan por ella y cuenta con el cariño de sus nietos, y en especial de los Urdangarin, con los que tiene un vínculo muy profundo. Sin embargo ha perdido en tres años a tres de las personas más importantes de su vida, a sus hermanos Constantino e Irene y a su prima y mejor amiga Tatiana Radziwill.
Además, la princesa Tatiana y la princesa Irene murieron con menos de un mes de diferencia, lo que ha agravado el dolor de doña Sofía. Asimismo, su hermana Irene, con la que compartió su vida más incluso que con el rey Juan Carlos -al menos durante más tiempo-, pasó los últimos años de su vida sufriendo un grave deterioro cognitivo que le fue mermando hasta que su cuerpo no pudo más.
La reina Sofía, que a sus 87 años ya tiene una edad muy avanzada, se siente triste y vulnerable ante las pérdidas que ha sufrido, y su familia sabe que su papel es acompañarla y reconfortarla lo máximo posible, y más en estos primeros días de ausencia de Irene de Grecia, la persona que le anclaba a un pasado feliz que ya nunca volverá.
Las infantas y sus hijos, con Sofía a su llegada
Así, en el funeral de Irene de Grecia en Atenas, su familia mostró su cariño a la reina Sofía desde el principio. La madre de Felipe VI apareció en la explanada de la Catedral Metropolitana, el lugar en el que se casó por el rito ortodoxo con Juan Carlos I en 1962, muy arropada por las infantas Elena y Cristina y dos de los hijos de esta, Miguel e Irene Urdangarin.
Les esperaba a las puertas del templo Pablo de Grecia, jefe de la casa real helena, que saludó a su tía con cariño, mostrando su dolor compartido. Posteriormente llegaron Victoria Federica y Pablo Urdangarin, que entraron a la catedral sin recibimientos y se colocaron en su sitio.
El apoyo familiar a una reina Sofía entre lágrimas
Más tarde, por protocolo, se presentaron los reyes Felipe y Letizia con sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, en su primer viaje oficial al país de su abuela. Los cuatro posaron antes de acceder a la iglesia ateniense.
Previamente los reyes habían ofrecido unas palabras sobre la tragedia ferroviaria en Ademuz que ha dejado al menos 39 muertos. Felipe y Letizia esperan visitar la zona afectada y consolar a los heridos y a los familiares de las víctimas.
Pero antes de ejercer como reyes, tuvieron que hacerlo como hijo y nuera, y Leonor y Sofía como nietas. El protocolo colocó a la familia real griega en la parte derecha de la Catedral Metropolitana y en la izquierda a los Borbón y Grecia.
En la segunda fila estaban la hija de la infanta Elena y los tres Urdangarin presentes, así como Sophie Alexandra y Elisabeth de Baviera, Sofía de Rumanía, Christian de Hannover y Simeón Hassan Muñoz de Bulgaria, ahijado de Irene de Grecia.
En la primera se colocaron Felipe VI, Letizia, la reina Sofía, la princesa Leonor, las infantas Sofía, Elena y Cristina, y Alexander y Katherine de Serbia, estos últimos primos y buenos amigos de Irene de Grecia.
Se pudo apreciar en momentos de la ceremonia cómo a la reina Sofía se le escapaban las lágrimas, lo mismo que a Irene Urdangarin, que se mostró muy afectada por la muerte de la tía abuela a la que debe su nombre. Al ver a la emérita tan mal, se pudieron ver los gestos de la familia que tenía más cerca.
La princesa Leonor cogió la mano de su abuela, mientras que Letizia se giró para reconfortarla. Además, se vio un momento muy bonito cuando Felipe VI tomó con cariño la mano de su madre, que agradeció el gesto de consuelo de su hijo.
A la salida de la Catedral Metropolitana se juntaron la hermana, la cuñada y los sobrinos y sobrinos nietos de Irene de Grecia para rendirle un último homenaje antes de repartirse en los coches y abandonar Atenas.
Las infantas Elena y Cristina, que se encargaron de cuidar de su madre al principio, se apartaron para dejar que Sofía estuviera rodeada por la familia real y por su cuñada y amiga Ana María de Grecia, con la que compartió sonrisas, confidencias y que la cogió del brazo.
La viuda del rey Constantino está triste por la pérdida de su cuñada, que tan importante fue en su vida, pero sabe que el sufrimiento de Sofía es mucho mayor. Por eso ha querido estar pendiente de la madre de Felipe VI y haciéndole saber que aunque Constantino e Irene ya no estén puede seguir contando con ella.
La infanta Sofía arropa a su abuela en Tatoi
Y de Atenas a Tatoi, antigua residencia de la familia real griega, donde se encuentra un cementerio en el que reposan los miembros de la dinastía que reinó en el país heleno. El día era desapacible, hacía frío y viento, así que la infanta Sofía se encargó de acompañar y de proteger a su abuela.
También lo hizo Felipe VI, que estuvo al lado de su madre en un día tan duro. De vuelta de Grecia y con la princesa Irene sepultada ya en Tatoi para la eternidad, a Felipe VI le toca estar del lado de las víctimas de la tragedia ferroviaria de Ademuz.