Ana Luzón, técnica en nutrición, sobre la creatina en gominolas y su consumo entre adolescentes: "Al presentarse como una golosina, lo infantiliza y elimina la percepción de riesgo o control"
Esta experta asegura que el riesgo no es el producto, sino el mensaje de que para mejorar necesita algo externo, cuando no es así, y no deben tomar menores de 18.
Hace apenas unos años, la consulta por suplementos era propia de adultos jóvenes que ya llevaban tiempo en el gimnasio. Hoy, la edad ha caído drásticamente: es habitual recibir a adolescentes de 14 y 15 años preguntando por creatina: "No es una búsqueda de salud, es una respuesta directa a la normalización de estos productos que ven diariamente en TikTok e Instagram", asegura la técnica superior en Nutrición y Dietética Ana Luzón. Y analiza los motivos y consecuencias de este hábito.
El primer aspecto que destaca Luzón es que "la brecha de género es evidente": "Por cada chica que se interesa por la creatina, llegan aproximadamente 10 chicos. Ellos buscan mayoritariamente estética. Quieren volumen e hipertrofia rápida para encajar en el canon de cuerpo musculado que impera en redes. En cambio, ellas, aunque son minoría, centran su interés suele estar más ligado al rendimiento deportivo (en disciplinas como CrossFit o atletismo) o a la mejora de la composición corporal, pero con menos obsesión por el volumen muscular".
Luzón, dice que, como profesional en nutrición, considera que hay un mensaje clave que hay que trasladar a la gente y es que hay que hacer "una labor es pedagógica, no solo técnica". Sobre lo que le diría a un padre o madre, señala: "La creatina es segura, pero el riesgo no es el producto, sino el mensaje que le damos al menor: le enseñamos que para mejorar necesita algo externo, saboteando su confianza en los pilares básicos como el esfuerzo, la comida y el descanso".
En cuanto al mensaje dirigido, por los adolescentes, por ejemplo, de 15 años, esta experta señala: "Tomar creatina ahora es como ponerle un alerón de Fórmula 1 a un coche que aún no tiene motor; si no dominas la técnica ni duermes lo suficiente, solo estás gastando dinero en tener una orina más cara".
Además, Luzón considera que es fundamental señalar que la Academia Americana de Pediatría y el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM) son claros al respecto: "No se recomienda el uso de suplementos para mejorar el rendimiento, incluida la creatina, en menores de 18 años".
"Aunque es un compuesto muy estudiado, la mayoría de los ensayos clínicos se realizan en adultos", advierte esta técnia en dietética. "No hay justificación ética ni fisiológica para introducir una sustancia ergogénica externa cuando el cuerpo aún está en pleno desarrollo hormonal y físico".
Así que, el resumen sobre el impacto de esta tendencia se puede sintetizar en una frase: "El consumo de creatina en adolescentes supone un atajo psicológico innecesario que desplaza el foco del entrenamiento real hacia una dependencia prematura de los suplementos para validar su progreso físico", afirma.
Además, como colofón, Luzón advierte de un peligro añadido de estas gummies: "El formato gominola es especialmente perverso. Al presentarse como una golosina, infantiliza el consumo y elimina la percepción de riesgo o control. Esto facilita que el menor exceda la dosis recomendada (de 3 a 5 gramos diarios) simplemente porque el producto es agradable al paladar, tratando un suplemento nutricional como si fuera un caramelo de recreo", concluye.
*Ana Luzón es técnica en nutrición y defensora de una alimentación realista, alejada de dogmas y dietas restrictivas. Su enfoque se centra en ayudar a las personas a reconectar con sus señales de hambre y saciedad, integrando la salud física con el bienestar emocional y el contexto de la vida actual. Más información en www.analuzonsalud.es y en Instagram @analuzonsalud.