Aurelio Rojas, cardiólogo: "El mayor error que comete muchísima gente cuando le duelen los músculos con las estatinas es dejar la medicación por su cuenta"
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Aurelio Rojas, cardiólogo: "El mayor error que comete muchísima gente cuando le duelen los músculos con las estatinas es dejar la medicación por su cuenta"

Se tarta de uno de sus efectos secundarios.

@doctorrojass en sus redes socialesinstagram

Controlar el colesterol alto es uno de los pilares fundamentales para mantener una buena salud cardiovascular. Los especialistas insisten en que reducir los niveles de colesterol “malo” (LDL) ayuda a prevenir enfermedades graves como el infarto o el ictus

Para lograr ese control sobre el colesterol, el primer paso suele ser adoptar hábitos saludables, aunque en muchos casos también es necesario recurrir a medicación específica, como las estatinas.

El cardiólogo Aurelio Rojas, conocido en redes sociales como 'doctorrojas', ha querido aclarar algunas dudas frecuentes sobre estos fármacos, especialmente en relación con uno de sus efectos secundarios más conocidos: el dolor muscular. Según explica el especialista, uno de los errores más habituales entre los pacientes es suspender el tratamiento sin consultar antes con un médico.

Por qué son tan importantes las estatinas

Las estatinas son medicamentos diseñados para reducir los niveles de colesterol LDL —coloquialmente conocido como "el malo"— y los triglicéridos (la grasa) en la sangre. Actúan bloqueando una enzima del hígado llamada hidroximetil-CoA reductasa, fundamental para la producción de colesterol.

Gracias a este mecanismo, ayudan a disminuir el riesgo de eventos cardiovasculares como infartos o accidentes cerebrovasculares, especialmente en personas que no logran controlar el colesterol únicamente con cambios en el estilo de vida. Según la Fundación Española del Corazón, las estatinas son actualmente los fármacos hipolipemiantes más utilizados en todo el mundo.

Un efecto secundario relativamente frecuente

Aunque son medicamentos muy eficaces, no están completamente exentos de efectos secundarios. Entre los más comunes se encuentran las alteraciones hepáticas y las mialgias o dolores musculares.

De acuerdo con distintos estudios científicos, aproximadamente un 10% de los pacientes que toman estatinas pueden experimentar molestias como dolor, debilidad o sensación de agujetas, sobre todo en piernas, espalda o hombros.

Rojas explica que este efecto está relacionado con el propio mecanismo de acción del fármaco. La vía metabólica que bloquean las estatinas también interviene en la producción de la coenzima Q10, una molécula esencial para la energía de las células musculares. Cuando los niveles de esta sustancia disminuyen demasiado en algunas personas, el músculo puede volverse más sensible y aparecer esas molestias.

Por qué no abandonar el tratamiento

A pesar de que el dolor muscular puede resultar incómodo, el cardiólogo insiste en que suspender la medicación por cuenta propia puede ser peligroso. “El mayor error que comete muchísima gente cuando le duelen los músculos con las estatinas es dejar la medicación por su cuenta”, advierte.

Por norma general, abandonar cualquier tratamiento sin supervisión médica puede tener consecuencias no beneficiosas. En este caso en concreto, puede provocar que el colesterol vuelva a subir rápidamente, aumentando de forma significativa el riesgo de sufrir un infarto o un ictus.

Qué hacer si aparecen molestias

En lugar de dejar el tratamiento, los especialistas recomiendan consultar con el médico para ajustar la estrategia terapéutica. En muchos casos la solución es relativamente sencilla: reducir la dosis, cambiar a otro tipo de estatina o valorar tratamientos alternativos. 

También puede ser útil revisar en las analíticas parámetros como la vitamina D o la función tiroidea, ya que algunas alteraciones pueden agravar los síntomas musculares. En determinados casos, algunos médicos incluso consideran el uso de suplementos de coenzima Q10 para ayudar a mejorar la tolerancia al tratamiento.

La importancia del estilo de vida

Más allá de la medicación, los expertos recuerdan que el control del colesterol depende en gran parte del estilo de vida. Una dieta saludable, rica en fibra y grasas saludables, puede marcar una gran diferencia.

Entre las recomendaciones habituales se encuentran reducir el consumo de carnes rojas, embutidos, mantequilla, fritos o bollería industrial. En cambio, se aconseja aumentar la presencia de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y alimentos como la avena o los cítricos.

El pescado azul —como salmón, atún o las sardinas— también juega un papel clave gracias a su contenido en omega-3. A ello se suma el uso de aceite de oliva virgen extra, frutos secos o aguacate como fuentes de grasa saludable. Combinados con ejercicio regular, mantener un peso adecuado y evitar el tabaco, estos hábitos ayudan a proteger el corazón

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