Claudio Nieto, doctor en Ciencias del Deporte: "El metabolismo tiene memoria, si tú lo has agredido, va a tener recursos"
Cuando una persona ha atravesado periodos prolongados de restricción calórica, el organismo activa mecanismos de defensa.
El metabolismo no es un sistema pasivo ni "olvidadizo". Al contrario, según explica el doctor en Ciencias del Deporte Claudio Nieto, funciona como un mecanismo biológico profundamente adaptativo cuya principal misión es garantizar la supervivencia.
"El metabolismo perfecto quiere que sobrevivas, te guste o no", señala el experto, que describe cómo el organismo responde a los cambios extremos de alimentación y energía con estrategias de adaptación que pueden mantenerse en el tiempo. Para él, el cuerpo no interpreta las dietas restrictivas como un proceso voluntario de mejora estética, sino como posibles episodios de escasez.
El recuerdo metabólico de las dietas extremas
Nieto defiende que el metabolismo tiene lo que denomina una especie de "memoria fisiológica". Cuando una persona ha atravesado periodos prolongados de restricción calórica, el organismo activa mecanismos de defensa. "Si tú has hecho ayunos exagerados o dietas muy poco calóricas, el cuerpo lo recuerda", explica.
En esos casos, el sistema hormonal y metabólico ajusta su funcionamiento para prepararse ante futuras restricciones. Este ajuste incluye cambios en señales de hambre y saciedad, así como en el gasto energético. Según el especialista, pueden intervenir hormonas como la grelina o la leptina, alterando la sensación de apetito y la eficiencia del metabolismo.
Punto de equilibrio del peso corporal
Uno de los conceptos clave que introduce el doctor es el del "set point" o punto de equilibrio del peso corporal. Según su explicación, tras periodos de dietas extremas, este punto puede modificarse. "En vez de 70 kilos, el cuerpo puede pasar a defender 73 o 74", afirma.
Es decir, el organismo ajusta su "rango de seguridad" para almacenar más energía en forma de grasa y garantizar reservas ante posibles nuevas restricciones. Este proceso no implica una intención dañina del cuerpo, sino un mecanismo de protección. "Tu cuerpo no te quiere enfermar, es un sistema de supervivencia", insiste Nieto.
Menos músculo, más hambre y mayor eficiencia energética
El especialista también advierte de otras consecuencias asociadas a las dietas muy restrictivas mantenidas en el tiempo. Entre ellas, la pérdida de masa muscular, el aumento de la sensación de hambre y una menor capacidad de saciedad.
"Conforme más dietas extremas hayas hecho, estás peor", resume. Esto se traduce en un organismo más eficiente en el almacenamiento de energía, pero menos eficiente en su gasto. El resultado, según explica, es un cuerpo que tiende a ahorrar más y gastar menos, lo que dificulta mantener pérdidas de peso sostenidas a largo plazo.
El contraste con los deportistas de élite
Nieto compara este fenómeno con lo que ocurre en el alto rendimiento deportivo. En atletas de élite, el metabolismo puede comportarse de forma opuesta: un gasto energético tan elevado que el cuerpo necesita ingestas muy altas para compensarlo.
"El problema con ellos es que tienen que comer más de lo que sienten que pueden comer", explica, señalando que incluso recurren a alimentos de fácil ingesta como purés o preparados líquidos para alcanzar sus necesidades energéticas. En estos casos, el metabolismo no entra en modo ahorro, sino en un equilibrio dinámico entre lo que entra y lo que se consume.