El primer ensayo para rejuvenecer células en un humano empieza por un ojo y usa un "interruptor" en pastilla, porque en ratones la técnica se ha asociado al cáncer
Una empresa de Boston prueba por primera vez en personas una terapia basada en los "factores de Yamanaka", una tecnología que busca hacer que las células envejecidas vuelvan a comportarse como jóvenes.
La carrera por frenar el envejecimiento acaba de entrar en una nueva fase. Por primera vez, una terapia basada en la llamada reprogramación epigenética —una técnica diseñada para rejuvenecer células envejecidas— ha sido administrada a un ser humano dentro de un ensayo clínico autorizado.
El tratamiento, desarrollado por la biotecnológica Life Biosciences, ha sido inyectado en el ojo de un paciente con glaucoma, marcando un hito que muchos investigadores consideran uno de los avances más importantes de la ciencia de la longevidad en los últimos años.
El objetivo es ambicioso: conseguir que células dañadas por la edad recuperen parte de sus funciones juveniles sin perder su identidad original ni convertirse en células madre.
Si funciona, podría abrir la puerta a una nueva generación de tratamientos capaces de actuar sobre algunas de las causas biológicas del envejecimiento.
Una idea nacida de un Premio Nobel
La base científica de este ensayo se remonta a 2007. Ese año, el investigador japonés Shinya Yamanaka descubrió que cuatro proteínas específicas podían reprogramar células adultas y devolverlas a un estado similar al embrionario.
El hallazgo revolucionó la biología y le valió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina. Aquellas proteínas, conocidas desde entonces como "factores de Yamanaka", demostraron que el envejecimiento celular no era necesariamente un proceso irreversible, como publican en Business Insider.
Desde entonces, numerosos laboratorios han intentado encontrar una forma segura de aplicar ese principio en organismos vivos.
El gran reto: rejuvenecer sin provocar cáncer
El principal problema es que la reprogramación celular también entraña riesgos importantes. Dos de los cuatro factores originales identificados por Yamanaka están asociados a mecanismos celulares que pueden favorecer la aparición de tumores.
En diversos experimentos con ratones, algunos animales desarrollaron cáncer tras procesos de reprogramación demasiado intensos. Por eso Life Biosciences ha diseñado una estrategia mucho más prudente.
La terapia experimental, denominada ER-100, utiliza únicamente tres de los cuatro factores de Yamanaka y excluye precisamente el más relacionado con el desarrollo tumoral. Además, incorpora una medida adicional de seguridad.
El "interruptor" que puede apagar el tratamiento
La gran novedad del ensayo es que la reprogramación celular no permanece activa de forma permanente. Los pacientes reciben diariamente una dosis del antibiótico doxiciclina, que funciona como un interruptor biológico.
Mientras toman la pastilla, la terapia permanece activada. Si aparece cualquier problema de seguridad, basta con suspender la medicación para detener inmediatamente el proceso de reprogramación.
Esta estrategia pretende reducir uno de los principales temores asociados a la tecnología.
Según los investigadores, disponer de un mecanismo de control externo permite intervenir rápidamente si las células comienzan a comportarse de manera inesperada.
Por qué empiezan por el ojo
La elección del ojo tampoco es casual. Los especialistas consideran que es uno de los órganos más adecuados para probar terapias de este tipo por varias razones: es relativamente accesible, puede monitorizarse con precisión, requiere dosis localizadas y se encuentra parcialmente aislado del resto del organismo.
El ensayo se centra inicialmente en pacientes con glaucoma, neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica (NAION). Ambas enfermedades provocan daños progresivos en el nervio óptico y pérdida de visión.
Los investigadores esperan comprobar si las células nerviosas dañadas pueden recuperar parte de su funcionalidad.
Bezos, Altman y las farmacéuticas apuestan por la reprogramación
La reprogramación epigenética se ha convertido en uno de los campos más atractivos de la biotecnología.
Entre quienes han invertido en empresas relacionadas con esta tecnología figuran nombres tan conocidos como Jeff Bezos y Sam Altman. También grandes farmacéuticas como Eli Lilly y Merck están financiando proyectos similares.
El interés se debe al enorme potencial de la técnica. Si algún día se demuestra segura y eficaz, podría utilizarse para tratar enfermedades relacionadas con el envejecimiento en tejidos como músculos, hígado, sistema nervioso, retina y corazón.
El papel de David Sinclair
Entre los impulsores de Life Biosciences se encuentra el genetista de Harvard David Sinclair, una de las figuras más conocidas y también más controvertidas del movimiento científico centrado en la longevidad.
Sinclair ha defendido durante años que el envejecimiento puede entenderse como una pérdida progresiva de información epigenética y que, en teoría, sería posible restaurar parte de esa información.
Aunque algunas de sus predicciones anteriores han sido criticadas por excesivamente optimistas, muchos investigadores reconocen que ayudó a popularizar conceptos que hoy están siendo evaluados seriamente por la industria biotecnológica.
Un ensayo pequeño, pero histórico
Por ahora, el estudio es muy limitado. Participarán menos de veinte pacientes repartidos entre centros médicos de Boston, Nueva York, Los Ángeles y Charleston.
Durante los próximos seis meses, los investigadores analizarán tanto la seguridad como los posibles efectos terapéuticos. Nadie espera resultados inmediatos ni una cura milagrosa contra el envejecimiento.
Pero para muchos científicos, el simple hecho de que la reprogramación epigenética haya llegado finalmente a un ensayo humano ya supone un momento histórico.
Porque si esta tecnología demuestra que puede rejuvenecer células de forma segura, el objetivo de retrasar algunas de las consecuencias biológicas del envejecimiento dejará de ser una hipótesis de laboratorio para convertirse en una posibilidad médica real.