Radharani Jiménez, ginecóloga: "Puedes tener reglas regulares y puede ser por perimenopausia"
Lo ha contado en el pódcast de comiendoconmaria

La perimenopausia sigue siendo una gran desconocida para muchas mujeres. Sofocos, insomnio, cambios emocionales o sequedad suelen asociarse directamente a la menopausia, pero la realidad es que estos síntomas pueden comenzar mucho antes, incluso cuando la menstruación todavía es regular.
Así lo explica la ginecóloga Radharani Jiménez, en el pódcast de Comiendo con María que advierte sobre uno de los mitos más extendidos: "Puedes tener reglas regulares y puede ser perimenopausia".
Según la especialista, muchas mujeres llegan a consulta confundidas porque les han asegurado que mientras exista menstruación no puede tratarse de un cambio hormonal relacionado con la menopausia. "Me dicen: 'Me dijeron que como todavía tengo reglas, no es la perimenopausia'", explica.
Una transición que puede empezar a los 35 años
La menopausia suele producirse entre los 45 y los 55 años, con una media en España situada alrededor de los 51, según los últimos datos de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, la perimenopausia puede comenzar entre siete y diez años antes.
“Si la menopausia llega a los 45 o 50 años y restamos diez, hablamos incluso de mujeres de 35 años”, señala Jiménez. Durante esta etapa, el cuerpo empieza a producir menos hormonas, aunque la regla todavía aparezca con normalidad.
La ginecóloga insiste en que no es necesario esperar a dejar de menstruar para buscar ayuda médica. "No tienes que esperar a que el tanque llegue a cero para repostar", compara. Para ella, muchas mujeres permanecen desatendidas porque todavía no cumplen el criterio clásico de llevar un año completo sin menstruación.
Síntomas invisibles que afectan a la vida diaria
La especialista recuerda que, aunque las reglas continúen, ya pueden aparecer síntomas importantes que afectan a la calidad de vida. Entre ellos destacan los problemas de sueño, la sequedad, los cambios emocionales o la pérdida de masa ósea.
"Muchas mujeres no duermen bien y eso condiciona todo su mundo emocional, familiar y social", afirma. También explica que algunas dejan de practicar deporte, reducen su actividad laboral o sienten que algo en su cuerpo está cambiando sin encontrar respuestas claras.
Jiménez alerta además sobre otra idea equivocada: creer que solo deben recibir tratamiento quienes tienen síntomas extremos. "hay mujeres que piensan: 'No estoy tan mal, solo tengo sofocos cada cuatro horas, no duermo y me encuentro depresiva'", comenta.
