Ramona, 85 años, entrena a diario en el gimnasio y reflexiona sobre lo que de verdad envejece: "El no tener nada que hacer. Cuando tienes cosas que hacer no envejeces"
La octogenaria asegura que mantenerse activa física y mentalmente es una de las claves para llegar a la vejez con autonomía.
"El no tener nada que hacer envejece. Cuando tienes cosas que hacer no envejeces porque tienes cosas que hacer". Con esa frase, Ramona, de 85 años, ha resumido una filosofía de vida que está conquistando a miles de personas en redes sociales. Su mensaje va mucho más allá del gimnasio: habla de mantenerse activo, de conservar la ilusión y de no dejar nunca de proponerse nuevos retos.
La catalana, conocida por demostrar que la edad no tiene por qué ser un límite para hacer ejercicio, asegura que hoy se siente incluso mejor que hace un año. "Me encuentro más empoderada, más bien, más joven, más guapa", afirma durante una entrevista en el canal de YouTube Tengo un Plan, mientras completa una exigente sesión de entrenamiento.
"Hay que buscarse planes todos los días"
Para Ramona, el verdadero enemigo del envejecimiento no son los años, sino quedarse sin objetivos. "Hay que buscarse planes, hay que buscarse cosas que hacer. Yo siempre tengo cosas que hacer desde que me levanto", explica.
En su opinión, mantener la mente ocupada es tan importante como cuidar el cuerpo. "No saber qué hacer me parece horrible. No entra en mis planes", añade durante la conversación.
La movilidad, la clave para seguir siendo independiente
Durante el entrenamiento, Ramona insiste una y otra vez en que su objetivo no es demostrar que puede hacer ejercicios espectaculares, sino conservar la autonomía para el día a día. Por eso dedica buena parte de sus rutinas a los estiramientos, la movilidad y la capacidad de levantarse del suelo sin ayuda. "Lo importante es que una persona mayor pueda hacer esto y levantarse", explica mientras muestra cómo bajar lentamente hasta el suelo y volver a incorporarse.
Su consejo para quienes nunca han hecho ejercicio es empezar poco a poco. Recomienda ayudarse de una silla para ganar fuerza, bajar cada vez un poco más y no frustrarse si al principio los movimientos son limitados. También anima a incorporar pequeños hábitos cotidianos. "Subir y bajar escaleras es muy importante. Vais a notar el cambio", asegura.
Fuerza, alimentación y constancia
Aunque sorprende por su flexibilidad y por la facilidad con la que realiza ejercicios de fuerza, Ramona insiste en que no existe ningún secreto. Para ella todo empieza con el músculo. "Músculo, músculo", responde cuando le preguntan cuál es la clave para no sufrir dolores.
Explica que no le duelen las rodillas, la espalda, los tobillos ni los hombros y atribuye ese bienestar a los años de entrenamiento constante. En cuanto a la alimentación, tampoco habla de dietas milagro.
Cuenta que come verduras varias veces por semana, legumbres, pasta, huevos y carne, evita los ultraprocesados y procura masticar despacio para facilitar la digestión.
Eso sí, deja claro que también hay espacio para disfrutar. "Si un día me voy a desayunar con una amiga un café con leche y un cruasán, no pasa nada", afirma.
"No importa la edad, haced ejercicio"
Ramona insiste en que nunca es tarde para empezar. Su recomendación para quienes llevan una vida sedentaria pasa por comenzar con ejercicios suaves, como pilates, movilidad o estiramientos, e ir incorporando fuerza de manera progresiva. "No importa la edad, hacerlo, por favor", pide.
Su historia demuestra que la actividad física no consiste únicamente en levantar peso o mejorar la forma física. Para ella significa conservar la independencia, seguir disfrutando de las pequeñas cosas y mantener la ilusión intacta.
Y, sobre todo, vivir con una idea muy clara que resume su manera de entender el paso del tiempo: envejecer no depende solo de los años, sino también de las ganas de seguir haciendo cosas cada día.