Selina (30), psicóloga deportiva: "Hemos confundido demasiado tiempo la fortaleza con la dureza; hemos intentado simplemente funcionar y creemos que eso es estar mentalmente sanos"
A su juicio, la verdadera fortaleza pasa por saber cuándo escuchar el cuerpo.
En el deporte se suele hablar de tiempos, marcas y resultados, pero rara vez se hace hincapié en la salud mental. Sin embargo, es ahí donde muchas veces se deciden aspectos tan importantes como la confianza, la capacidad de responder bajo presión o incluso la posibilidad de seguir adelante. Por ello, cada vez más profesionales del alto rendimiento insisten en que cuidar la mente no es un complemento, sino un trabajo necesario.
En ese contexto se sitúa el trabajo de Selina Koch, psicóloga deportiva de 30 años que colabora con jóvenes promesas del fútbol alemán y que insiste en una idea que cuestiona muchas inercias del deporte de élite. Desde su experiencia, durante años se ha tendido a asociar la fortaleza mental con aguantar sin mostrar fisuras, pero su enfoque apunta que la verdadera fortaleza pasa por saber cuándo escuchar el cuerpo y la mente antes de que el desgaste se convierta en un problema mayor.
Para Selina, este malentendido tiene consecuencias directas tanto en el deporte como en la vida cotidiana, donde muchas personas siguen midiendo su bienestar en función de cuánto son capaces de aguantar sin detenerse. “Hemos confundido demasiado tiempo la fortaleza con la dureza; hemos intentado simplemente funcionar y creemos que eso es estar mentalmente sanos”, señala la psicóloga en una entrevista con Welt, poniendo el foco en el peligro que esconde la cultura del esfuerzo.
“La salud mental es la base”
La psicóloga explica que el problema suele empezar cuando el cuerpo ya lleva tiempo avisando y nadie quiere verlo. A su juicio, el error es creer que “funcionar” equivale a estar bien, por ello defiende escuchar las señales físicas y emocionales, revisar el diálogo interno y aprender a reaccionar ante los contratiempos en lugar de intentar borrarlos. En ese sentido, insiste en que la prevención no pasa por ignorar lo que incomoda, sino por aprender a interpretarlo a tiempo.
Desde el cansancio acumulado hasta los cambios en el sueño, la alimentación o el estado de ánimo. Para Selina, estas señales no deben entenderse como debilidad, sino como información valiosa que ayuda a ajustar ritmos, prioridades y expectativas antes de que el desgaste se convierta en un bloqueo profundo. En su experiencia, aprender a reconocerlas a tiempo es clave para sostener no solo el rendimiento deportivo, sino también la vida fuera del campo.
Por eso insiste en la importancia de parar, revisar y preguntarse con honestidad qué está pasando, incluso cuando todo parece funcionar desde fuera. “La salud mental se resiente cuando no nos cuidamos y no nos permitimos descansos, y eso no es bueno, porque la salud mental es la base de todo lo que hacemos”, sentencia la experta, recordando que el verdadero rendimiento sostenible se construye desde el equilibrio entre esfuerzo y recuperación.