El tiempo que niños y adolescentes pasan interactuando con ellas se asocia tanto a beneficios como a riesgos para el aprendizaje y la salud, pero estos efectos no son hondos y su influencia varía en función del dispositivo, contenido y contexto.
El turismo idiomático es una opción cada vez más elegida para sumergirse en nuevas ciudades. El 50% de quienes realizan este tipo de experiencias aseguró que “conocer gente, otras culturas, ponerse a reto al no tener amigos o familia cerca y no conocer el lugar ni el idioma” eran puntos importantes de la vivencia.
“El aprendizaje conlleva concentración pero también descanso o hacer otra cosa”. La doctora Oakley insiste en que para expandir nuestras mentes debemos ayudar a nuestros hijos a expandir las suyas y, animarlos a hacer cosas que no sean su fuerte.
¿Si nadie espera aprender a nadar estando sentado en un aula durante doce años, por qué esperamos que esa fórmula sí funcione para otras materias igual de prácticas? ¿Te imaginas clases teóricas de conducción sin conducir, de cocina sin cocinar, o de lectura rápida sin leer?
Es poco frecuente encontrar esquemas conceptuales que sometan al verbo aprender a escalas inferiores. Estamos acostumbradísimos a verlo encumbradísimo, es un verbo canonizado, santificado. Y eso no le hace nada bien. Comprender es más que aprender -nos dicen-, y además es una cosa diferente.