Almaraz, cuestión nuclear: el Consejo de Seguridad Nuclear defiende la prórroga de la central extremeña y reabre el debate político
El CSN apunta la idoneidad de extender la actividad de los dos reactores al menos hasta 2030 con una prórroga que está en manos del Gobierno.

Prorroga sí, con condiciones. El Consejo de Seguridad Nuclear defiende extender al menos hasta 2030 la renovación de la autorización de explotación de la central nuclear Almaraz (Cáceres) a poco más de un año del comienzo del procedimiento de cierre definitivo.
El informe del máximo organismo en la materia "se apoya en la comprobación del correcto funcionamiento de la central y en el mantenimiento del nivel adecuado de seguridad para continuar su operación". Y en paralelo reabre un debate nunca cerrado en relación a una infraestructura clave en la región y habitual campo de batalla política.
El calendario vigente contempla el cese de explotación del reactor I en noviembre de 2027, mientras que el el reactor II debería cesar en octubre de 2028. Ante la fecha prevista, la solicitud de prórroga fue enviada de forma coral por sus propietarios, que son Iberdrola, que posee el 53%; Endesa, con el 36% y Naturgy, con el 11%.
El Gobierno dispone de un plazo de unos dos meses para conceder o denegar la ampliación de vida útil de la central; si transcurrido el mismo no se hubiera autorizado la continuidad, las empresas propietarias deberán solicitar formalmente el cierre de la planta.
El documento tiene una naturaleza de recomendación, ya que como informa Europa Press solo sería vinculante para el Gobierno en caso de ser negativo, pero ahora se remitirá al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) para que tome una "decisión informada" sobre esta renovación. La opinión del CSN es, por tanto, determinante desde el punto de vista técnico pero la continuidad o no de la planta depende únicamente del Gobierno central.
En el estudio realizado por el CSN, el organismo plantea mantener los límites y condiciones de la autorización vigente, aunque marca dos excepciones, una para matizar el alcance temporal de la renovación y otra para actualizar las revisiones vigentes de los Documentos Oficiales de Explotación. Igualmente apunta a una nueva condición, la de asegurar dotaciones de personal con funciones relacionadas con la seguridad en el tramo entre 2028 y 2030.
Entre los aspectos analizados por el organismo de cara a la recomendación oficial, se encuentra la documentación relativa al estado del envejecimiento de las estructuras, sistemas y componentes de seguridad, el plan de gestión de vida o la calificación ambiental de equipos. Asimismo, el grado de cumplimiento de los planes de acción y mejora asociados a la revisión periódica de la seguridad para el periodo completo de diez años, que sirvió como base para la anterior renovación de autorización (2020) que actualmente se encuentra vigente.
El CSN ha evaluado la capacidad de gestión de la central nuclear de Almaraz del combustible gastado hasta 2030 y se ha concluido que, con la incorporación del ATI-100 (Almacén Temporal Individualizado de capacidad total) proyectado para la instalación, junto con la capacidad ya existente, se dispone de solución suficiente para su almacenamiento hasta la fecha solicitada por el titular.
Una infraestructura clave y un debate eterno
Almaraz I inició su actividad el 1 de mayo de 1981, mientras que Almaraz II lo hizo el 8 de octubre de 1983. Ambas unidades tienen concedida la renovación de la autorización de explotación hasta el 1 de noviembre de 2027 y hasta el 31 de octubre de 2028, respectivamente.
Con ambos reactores, la central extremeña es una de las que más electricidad produce en el país, aproximadamente el 7% del total en España y aporta unos 3.000 empleos directos e indirectos, lo que genera una defensa a ultranza de vecinos, administración local y regional, frente a la posición contraria del Gobierno central.
Su futuro y sus datos se enzarzan en un debate entre favorables y contrarios al futuro de la planta nuclear. Mientras los primeros argumentan que la nuclear produce electricidad sin apenas emisiones de CO2 y que produce energía 24 horas, los detractores advierten del peligro en caso de accidente cuyas consecuencias resultan devastadoras y de los efectos de los residuos radiactivos.
