Está previsto que las dos aeronaves aterricen en España durante la tarde este jueves y Defensa no descarta enviar una tercera para atender a todos los afectados.
Israel ataca simultáneamente en Gaza, Cisjordania, Líbano, Siria y Yemen, mientras Irán le manda 180 misiles por perseguir a su aliado, Hizbula. La región parece a punto de entrar en una guerra total y nadie la para. "Falta voluntad, sobran intereses".
La milicia chií insiste en su fuerza pese a la pérdida de su líder y otros altos mandos bajo las bombas de Israel. El ejército hebreo confirma ocho militares muertos en combate.
Sigue en directo la última hora de la incursión terrestre, los bombardeos ordenados por el israelí Benjamin Netanyahu y el descabezamiento de los líderes de Hizbulá, que ayer recibió una respuesta por parte de Irán en forma de 128 misiles y cohetes.
Los más de 180 misiles lógicamente también sobrevolaron Cisjordania, ya no pegada, sino intrincada en medio de Israel. Allí no hay refugios aéreos y un trabajador de la Franja que estaba en Jericó recibió uno de los impactos.
Metula, Misgav Am y Kfar Giladi estaban bloqueadas desde el lunes y anoche se añadieron Dovev, Tivbon y Malkia. La misión española de la FINUL, de 650 efectivos, es justo la responsable del Sector Este, que abarca parte de la zona afectada.
"Por supuesto que miramos en la dirección de la embajada israelí, que se encuentra cerca, pero es demasiado pronto para decir si hay una conexión con esto o con lo otro", indican.
Su Ejército lanza más de una decena de bombardeos durante la madrugada en la capital, mientras Hizbulá dice que ha repelido la entrada de una "fuerza de infantería" por tierra. Hay 25 muertos en ataques a una escuela y un orfanato en Gaza.
Que Israel y Hizbulá estén chocando no es nuevo, como no lo es que los libaneses se lleven la peor parte. Pero sus fuerzas han cambiado mucho en 18 años, desde la última guerra abierta, y la nueva invasión terrestre despierta demasiados fantasmas.
La Guardia Revolucionaria iraní reivindica el ataque en respuesta a los asesinatos de Haniye y Nasrala y un día después de que Israel se adentrara en Líbano. Netanyahu asegura que "Irán cometió un gran error y pagará por ello".
"Esto permitirá la continuación de la actividad operativa", han justificado las Fuerzas de Defensa de Israel pocas horas después del comienzo de su incursión en el país libanés para combatir a Hizbulá.
Chiíes son los miembros del partido-milicia libanés Hizbulá, apadrinado por Irán, donde está establecida la República Islámica, el país chií por antonomasia. Su mayor opositor, Israel aparte, es Arabia Saudí, suní.
El Pentágono desplegará "unas cuantas miles de tropas" adicionales a Oriente Medio para reforzar la seguridad y defender" a su aliado "en caso de que sean necesarias".
El Partido de Dios asegura haber causado bajas en el Ejército israelí en los pueblos de Adaisse y de Kfarkela. Hay al menos cinco muertos en el ataque a un campamento de refugiados. También se producen ataques en Siria.
La Casa Blanca informa de "operaciones limitadas" contra Hizbulá cerca de la frontera. Medios árabes confirman la presencia de tropas israelíes en pueblos del sur del país, mientras Israel guarda silencio sobre la invasión.
La muerte del líder de Hizbulá a manos de Israel genera incertidumbre sobre la respuesta que darán sus combatientes y aliados, Irán especialmente. Nadie sabe aún el grado y contundencia de la venganza de unos y las operaciones de otros.
El número dos de la milicia chií asegura que Israel "no ha sido capaz" de destruir sus capacidades militares pese a la campaña de bombardeos masiva y haber acabado con el todopoderoso líder, Hasan Nasrala.
El Ejército israelí ha confirmado que ahora el objetivo de los "ataques selectivos" es Dahiya, ubicado en la capital libanesa, y se atribuye unos 120 ataques a objetivos de Hezbolá. Al menos cuarenta personas han perdido la vida durante los ataques.