Eduardo, panadero en Valencia desde los 16 años: "Cuando mi padre se jubiló dije: yo no quiero seguir trabajando así"
"Estuve un montón de años trabajando desde las 2 de la mañana", ha recordado.

Trabajar de panadero significa dedicar tu vida a una profesión con unos horarios muy estrictos y sacrificados en los que todo está condicionado por la producción. Sin embargo, Eduardo ha encontrado otro camino para ser un panadero de máxima calidad, pero teniendo horarios que permiten conciliar la vida laboral con la familiar.
El hombre regenta el Horno Masanet, una panadería situada en el centro de Valencia que fue abierta por su abuelo en el año 1963. A lo largo de estos 63 años, toda la familia ha pasado por el negocio.
En un reportaje realizado por el canal de YouTube Bread Chronicles, Eduardo ha explicado que "empiezo yo a las 5 de la mañana y a las 7 menos cuarto empiezan a venir trabajadores". Esos horarios más parecidos a los de otros sectores son posibles gracias a su metodología de trabajo basada en las cámaras de fermentación.
Esa manera de trabajar, en la que dejan parte importante del trabajo hecho el día anterior a falta del horneado, permite no tener que estar en el obrador desde las 2 o las 3 de la mañana. Eduardo trabaja en la panadería desde los 16 años junto a su familia. "Mi abuelo cocía y mi padre amasaba. Y así, desde las 2 de la mañana, estuve un montón de años. Cuando mi padre se jubiló dije: yo no quiero seguir trabajando así", ha expresado.
En consecuencia, el panadero ha detallado que "empecé a ir a cursos y a demostraciones para ver cómo se podía trabajar con frío". Al formarse, Eduardo descubrió las cámaras de fermentación, las cuales le permiten poder amasar el pan el día anterior para que tenga una fermentación más controlada.
"La joya de la corona son las cámaras de fermentación. Es lo que te hace cambiar la manera de trabajar", ha subrayado Eduardo, quien ha descubierto la forma de ser un panadero exitoso sin pasarse las noches despierto.
