El jurista centrista, de 80 años, tenía claro que se jubilaba, que no podía más. Pero tras ocho rondas de votación sin un candidato de consenso, repite en el cargo.
El primer ministro italiano ha prometido en su discurso de investidura que su gobierno será “proeuropeo”, con una “profunda” vocación “a favor del multilateralismo eficaz”.