El Peñón ya ha culminado los trabajos para eliminar la famosa verja, pero levantará otra barrera "de alta seguridad a tan solo unos metros de distancia".
El sistema que prometía acabar con los robos está dejando escenas surrealistas: clientes señalados como ladrones, expulsados delante de todos… y sin saber cómo defenderse.
Este tipo de sistemas marcan "el principio del fin del anonimato", aplicándose al control del tráfico, acceso a servicios, pagos digitales y supervisión del comportamiento ciudadano.
El objetivo es identificar sospechosos de terrorismo y crimen organizado en cuestión de horas, pero el Supervisor Europeo de Protección de Datos alerta con los derechos fundamentales.