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04/03/2016 07:13 CET | Actualizado 04/03/2016 20:02 CET

El caso Trump, a estudio

trump¿Qué hace de Donald Trump un candidato odiado por el stablishment pero votado por miles de ciudadanos en Estados Unidos? Lo tiene todo para no creer en él: es políticamente incorrecto, dice que está contra el sistema, es inoportuno, frívolo, insultador profesional... Y allá por donde va, conquista los votos de su partido.

"El Partido Republicano se puede romper, y no vamos a permitir que el partido de Lincoln y Reagan caiga en manos de un comediante como Donald Trump", repite como un mantra Marco Rubio. El senador por Florida y candidato más joven a la Casa Blanca este 2016 ha reaccionado tarde, según muchos expertos, y es posible que sea Donald Trump quien finalmente se haga con la candidatura republicana. Pese a que Ted Cruz ganó Texas, una de las plazas republicanas más importantes de cara a la presidenciales, Trump ya cuenta con más de 300 delegados, y supera por más de 150 al senador tejano.

¿Pero qué hace de Donald Trump un candidato odiado por el establishment pero votado por miles de ciudadanos en Estados Unidos? Donald Trump lo tiene todo para no creer en él: es políticamente incorrecto, dice que está contra el establishment -pero durante décadas ha convivido y visto crecer su imperio inmobiliario gracias al establishment-, es inoportuno, frívolo, insultador profesional... Y allá por donde va, conquista los votos de su partido.

Como explica en su editorial el New York Times el día después del Supermartes, "los líderes del Partido Republicano decidieron el pasado verano (cuando Trump empezó a subir en las encuestas) que eran los votantes los que tenían que decidir. Pues bien, lo están haciendo". El NYT pone de manifiesto lo que es una obviedad que merece ser repetida. El problema no es que un multimillonario ególatra pretenda llegar a la Casa Blanca. Puede pasar, de hecho no es la primera vez. El problema está en que hay miles -probablemente millones de personas- que están dispuestas, no sólo a creerle, sino también a votarle. Desde Massachussets (estado blanco y rico por excelencia) hasta Carolina del Sur, Georgia o Virginia.

El problema no es que un multimillonario ególatra pretenda llegar a la Casa Blanca, sino en que hay miles -probablemente millones de personas- que están dispuestas, no sólo a creerle, sino también a votarle.

La misma paradoja pone de manifiesto mi admirado Martin Wolf en el Financial Times: " La ascensión de Trump no es sólo un problema de él mismo, sino del país (Estados Unidos) y del mundo en general". Wolf indica cómo la falta de controles en los partidos políticos tradicionales, el crecimiento desmesurado de las instituciones, la creencia en que el presidente de Estados Unidos es una especie de rey, un "César, justo de lo que querían huir los padres fundadores... ".

Donald Trump puede ser comparado perfectamente con cualquier populista de América Latina, salvo por su intención de echar de Estados Unidos a 11 millones de inmigrantes ilegales. La periodista y politóloga Peggy Noonan define las fortalezas de Trump como "el alzamiento de los desprotegidos", la misma clase media, media-baja de Estados Unidos que se ha dividido entre Trump y Sanders y que se ve abandonada por políticos tradicionales y sus discursos.

Desde el principio, Trump era "un regalo" para los demócratas en general y para Clinton en particular. Y "el regalo" se ha convertido en una verdadera amenaza para el sistema.

Pero, quizá, quien mejor está describiendo el fenómeno Trump desde su inicio sea James Taranto. Un fenómeno que está despertando todo tipo de ideas conspiranoicas y que tiene mucho que ver, a su juicio, con la "mala lectura" que los medios de comunicación han hecho del magnate. Desde el principio, Trump era "un regalo" para los demócratas en general y para Clinton en particular. Y "el regalo" se ha convertido en una verdadera amenaza para el sistema, entendido como el equilibrio de poderes entre republicanos y demócratas.

En Enero, Taranto explicaba que, si Trump se hace con la nominación, es que habrá sembrado la confusión entre sus rivales para conseguirla. Este lunes, Taranto aseguraba que la fortaleza de Trump como candidato está en los suburbios, "es un candidato destemplado" que se traduce como un hombre capaz de conectar con los mas desfavorecidos y las clases medias, capaz de aunar en el mismo discurso la bajada de impuestos, la construcción de un muro con México, capaz de hacer suyo el problema de la droga en Estados Unidos y explicar que él es la solución mágica para todos los problemas del país.

Chris Christie, gobernador de NJ, ha endorsado a Trump. En su discurso en Florida, definió a Trump como un "movimiento que crece por todo el país", el mismo eslogan que utiliza desde el principio en su campaña el demócrata Sanders. Y mientras el "movimiento transformador de Trump" sigue ganando adeptos, el establishment continúa noqueado.