Las 'nubes de fuego' empeoran los incendios forestales en Europa: suben 15 kilómetros, atraviesan la estratosfera y lanzan rayos que encienden nuevos focos
Comenzaron a verse en Australia hace décadas y en Europa los incendios cada vez más masivos empiezan a convertirlos en una posibilidad más real.
Los incendios forestales han calcinado en lo que va de año más de 170.000 hectáreas en España, seis veces más de lo que se quemó por estas mismas fechas el año pasado. Todas las autoridades están pidiendo máxima precaución en todo el país ahora que la AEMET ha confirmado que va a llegar una cuarta ola de calor extremo provocada por una cúpula de calor que se ha formado en parte de Europa occidental.
Pero más allá de cifras, los fuegos están dejando imágenes apocalípticas. No solo cerca de la cabeza del incendio: la magnitud de la catástrofe que se está viviendo en España o en el sur de Francia es tal, que incluso los satélites de las diversas agencias espaciales están pudiendo registrar las masas de humo recorriendo ya buena parte del continente, como sucedió ya semanas atrás en América con los incendios de Canadá.
Malos humos con consecuencias que pueden ser fatales. Este año la NASA está investigando precisamente las pirocúmulonimbos. El proyecto se llama INSPYRE, acrónimo en inglés de experimento con humo inyectado y las pirocúmulonimbos. Pero, ¿qué son estas pirocúmulonimbos? ¿Se están formando ya en Europa? ¿En Francia? ¿En España? ¿Qué consecuencias pueden tener?
La nube que nace de una pluma de fuego: confirman que un incendio "es peligroso"
En Europa no es habitual que las autoridades tengan que lidiar con la posible formación de estas pirocúmulonimbos. Son, como su propio nombre da a entender, un tipo de nubes: nubes de fuego que también son conocidas como pyroCB y son generadas por precisamente un incendio forestal. Es la nube que nace de la pluma de fuego (la columna de humo y ceniza que sube rápidamente de las llamas de un incendio masivo).
En realidad, su formación tiene una explicación bastante sencilla: en un incendio forestal masivo se emite tal cantidad de energía y calor que al final el aire sube muy rápidamente. Este aire sube rápido y al llegar a una altura determinada la baja presión atmosférica hace que se enfríe; con lo que la humedad se condensa y se forma una nube... que puede generar vientos fuertes e incluso una tormenta eléctrica.
No son unas nubes cualesquiera, claro: al final pueden alcanzar alturas de entre 10 y 15 kilómetros y penetrar en la estratosfera. El profesor Rick McRae, especialista en incendios forestales en la Universidad de Nueva Gales del Sur, señala al periódico británico The Guardian que estos fenómenos suelen ser "de alto impacto" y su aparición suele confirmar que un incendio "sea muy peligroso".
Precisamente a raíz de los incendios forestales de España y del sur de Francia se ha empezado a escuchar este concepto en el Viejo Continente: "Es la primera vez que Francia ha tenido que considerar explícitamente el concepto de un pirocúmulo". "Que hayan tenido uno hace unos días no es relevante: la cuestión ahora es si habrá uno o el martes o el miércoles de esta semana".
Este tipo de nubes de fuego se empezaron a detectar en Australia a principios de siglo. Los especialistas consideran que son cada vez más comunes. Por supuesto, detrás está interfiriendo el cambio climático. Son peligrosas: las fuertes rachas de viento o las tormentas eléctricas que desatan pueden alimentar las llamas del incendio del que han nacido... o incluso generar nuevos fuegos.