Ábalos impacta en la estrategia de Moncloa
Ferraz niega una caja B al estilo del PP y se esfuerza en poner el foco en lo internacional. El PP responde a su cumbre en Barcelona con una extensa agenda con Corina Machado.

Lo vivido esta semana en el Tribunal Supremo impactó de lleno en la estrategia de Moncloa, que sigue apostándolo todo a la política internacional. La fotografía de José Luis Ábalos en el banquillo de los acusados y el aluvión de testimonios comprometedores hicieron bajar el diapasón del Ejecutivo, aunque en privado se argumentara que “no hay novedades en lo escuchado” y limitaran el corrimiento de votos por el escándalo.
Pero la realidad es que el vía crucis judicial se acabó imponiendo en la agenda política y mediática por lo potente de los testimonios de Jésica Rodríguez, Claudia Montes o Carmen Pano. Las dos primeras, corroborando el enchufismo en empresas públicas bajo el mandato de Ábalos. La tercera, extendiendo la sospecha de que el caso vaya más allá del otro ministro con la existencia de una posible financiación paralela en Ferraz.
El presidente siempre ha negado la existencia de una caja B al estilo del PP. “No es verdad”, repitieron estos días sus portavoces. Según Montse Mínguez, el dinero en efectivo manejado por el PSOE siempre ha salido de sus cuentas corrientes. La Audiencia Nacional lo está investigando y, de momento, la preocupación en las estructuras es más “por la sensación de descontrol”. “Las bolsas de basura, los tacos de billete. Legal o no, no parece que un partido deba llevar así su contabilidad”, en palabras de un dirigente autonómico.
Si la Justicia corrobora una financiación irregular, “no habría vuelta atrás”, resumen en varias federaciones. Pero Ferraz niega la mayor y cree que todo quedará acotado a Ábalos y a su círculo de confianza. “Lo que hemos escuchado genera bochorno per no hay novedad. Las medidas se tomaron ya”, insistieron en el entorno de Pedro Sánchez. Públicamente, se descartó que se vayan a asumir más responsabilidades políticas.
En todo caso, el Gobierno adaptó su agenda y sus mensajes a la realidad judicial, que ni mucho menos ha terminado. La presencia pública del presidente y de varios ministros menguó y nada dijo de lo que se juzga en el Supremo.
El plan de los estrategas de Sánchez sigue siendo en poner el foco en su perfil internacional, marcado por su distanciamiento total con Estados Unidos e Israel. Más aún, ante su incapacidad de relanzar la agenda legislativa, con los Presupuestos parados y su mayoría parlamentaria en el alambre. Para rematar, inicia la semana con su primer viaje oficial a China, al que le acompañará su esposa, Begoña Gómez.
El “no a la guerra” como bandera
En el Ejecutivo, pese a los movimientos diplomáticos para el fin del conflicto, continúan convencidos del tirón electoral “del no a la guerra” y el “orgullo” que genera en gran parte de la población un Sánchez que planta cara a Donald Trump. Como prueba, la cumbre que gobiernos progresistas que se ha organizado el próximo fin de semana en Barcelona, y a la que ya han confirmado asistencia Claudia Sheinbaum, mandataria de México; Gustavo Petro, de Colombia; y Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil.
La impresión en Moncloa es que mientras Sánchez tiene “un discurso claro” en política internacional, en el Partido Popular “son incapaces de aclararse”. Y de ahí que en este terreno se muevan mucho más cómodos, como ya publicó este periódico. “Feijóo es incapaz de ser nítido porque no quiere molestar a nadie”, según un ministro. Pero, a veces, “hay que mojarse”, remataba en conversación con El HuffPost.
El viernes, el jefe de la oposición expresó una “condena inequívoca a la deriva belicista que recorre el mundo”. Y llegó a hablar de un contexto “enloquecido” ante al que hay que imponer “sensatez”.
La visita de Machado
Para contrarrestar la cumbre de Barcelona, el PP encontró como aliada a María Corina Machado, la líder venezolana. Estará en Madrid a partir del 17 de abril y, además de con Feijóo, se verá también con Isabel Díaz Ayuso o José Luis Martínez-Almeida. El Senado, bajo control de los populares, también le prepara un acto-homenaje. “Con quien hay que estar”, destacan en Génova, ensalzando “la lucha por la libertad” de la opositora, que fue galardonada con el Nobel de la Paz.
Sea como fuere, el PP tampoco escapa a los problemas judiciales. En paralelo al caso Ábalos, en la Audiencia se juzga también la operación Kitchen, esto es, la utilización de las Fuerzas de Seguridad del Estado en beneficio del partido. Una vuelta de Luis Bárcenas a las portadas que deja en un lugar delicado a Mariano Rajoy, que hasta la fecha seguía siendo un activo político para la dirección nacional. Ahora, nadie en Génova quiere poner la mano en el fuego por él y el equipo de campaña de Juanma Moreno no confirmó si participará o no en campaña, pese a los vínculos con el candidato.
”El PSOE va a empatar con la Kitchen, pero Feijóo no es responsable de ella y Sánchez sí que lo es de Ábalos y Santos Cerdán”, resumían fuentes oficiales del PP. Si bien, en privado sí que se admitía la preocupación “por lo tocado” que pueda dejar al expresidente del Gobierno. En lo que “no” está afectando la Kitchen es en las negociaciones con Vox, que van por buen camino, aunque no acaban de materializarse. ¿Y en las andaluzas? “Eso está amortizado electoralmente hace mucho tiempo”, responden el entorno de Moreno.
