La crisis migratoria desborda al Estado, pero no acerca a Sánchez y Feijóo
La crisis en Ceuta pone en jaque la relación con Marruecos, según fuentes diplomáticas. Vivas habla de horas "críticas". Sin interlocución entre Moncloa y el PP.
Una crisis sucede a otra en unas fechas en las que, en teoría, la calma tendría que ser la protagonista. A unos incendios históricos en la Comunidad de Madrid y Castilla y León le ha seguido una crisis migratoria también excepcional en Ceuta, con réplica menor en Melilla. La llegada de decenas de miles de migrantes a territorio nacional ha puesto en jaque al Estado y ha demostrado nuestra vulnerabilidad fronteriza. "Estamos desbordados y al albur de lo que decida Marruecos", resumía un alto cargo de la Guardia Civil a El HuffPost.
Pedro Sánchez hizo su balance del curso el martes y se desplazó el miércoles a Palma de Mallorca para el tradicional despacho con Felipe VI, el jefe del Estado. En teoría, ese iba a ser el colofón político, con su ya habitual compromiso sobre los Presupuestos Generales de Estado y de agotar la legislatura, para iniciar después sus vacaciones de verano. Si bien, los incendios ya le obligaron a cambiar los planes y lo ocurrido en Ceuta acabó por trastocarlo todo.
El presidente se desplazó este viernes a la ciudad autónoma ante el grito desesperado de Juan Jesús Vivas. El entorno del veterano político del PP apunta a unas horas "críticas" desde que el aluvión de migrantes cruzó a Ceuta. "La gente se ha encerrado en sus casas, los locales han cerrado… no tenemos el control de la ciudad", trasladaron al Ejecutivo central. Vivas pidió expresamente la declaración de la emergencia nacional, pero Sánchez calló. Finalmente, sí se desplegó el Ejército ante el caos en las calles.
"El Gobierno tardó en reaccionar. Nos dejaron solos durante horas. Dijeron que había colaboración con Marruecos cuando estábamos viendo a miles de personas entrar sin control", afirma uno de los colaboradores más próximos a Vivas.
Sánchez y Fernando Grande-Marlaska se vieron con Vivas el viernes. Moncloa asegura que el presidente optó por tomar el control de la respuesta y desplazarse a Ceuta, además de implicar a las Fuerzas Armadas. "Las imágenes hablan por sí solas", concedía un ministro. En su comparecencia ante los medios, el presidente calificó de "violación de la integridad territorial de España" la entrada de los casi 50.000 migrantes en la ciudad autónoma. Al tiempo, se cuidó de criticar a Marruecos y aseguró que trabajarán para que la devolución de migrantes se haga cuanto antes: "Estamos acelerando todo lo que tiene que ver con los expedientes y la repatriación de los migrantes que han entrado de manera irregular. De hecho, ya se está produciendo la salida de muchos de ellos".
Sin interlocución Sánchez-Feijóo
Hay otro patrón que también se ha repetido, el de la falta de respuesta conjunta por parte de Moncloa y el PP. Ante los fuegos, el presidente decidió no llamar a Alberto Núñez Feijóo pese a su ofrecimiento de un pacto de Estado contra la emergencia climática. Y Génova prometió su propio plan, dando a entender que lo aplicará cuando llegue al Gobierno. Ahora, ambas partes coinciden en la gravedad de la crisis migratoria, pero tampoco se espera un acercamiento. "No" ha habido llamada, admiten las fuentes consultadas. De hecho, la migración lleva meses siendo la percha para la batalla política.
Históricos dirigentes del PP y PSOE recuerdan a El HuffPost que la política exterior, e incluso la migratoria, se entendía como "política de Estado" y, en consecuencia, se abordaba con especial sensibilidad entre ambos partidos. Más aún el capítulo específico de las relaciones de España con Marruecos. Relaciones ahora en jaque ante la constatación de que el país vecino "ha permitido de forma nítida" el episodio de las últimas horas, según destacadas fuentes diplomáticas.
"Nadie está teniendo altura política. Lo ocurrido en Ceuta es tan extremo que obligaría a un gran consenso nacional inmediato para dar tranquilidad a los españoles. Pero aquí solo se piensa en los votos. Es Sánchez el que tiene que llamar pero Feijóo ha de medir la respuesta", según la reflexión de un ministro en época de Mariano Rajoy. Otro rememora: "Con Alfredo Pérez Rubalcaba el diálogo era absoluto y constante. Esa era la orden del presidente. Y él, aunque no siempre nos apoyaba, sí mantenía absolutamente la discreción. Era otro mundo".
Bronca política
Desde hace meses, la crisis migratoria es motivo de bronca política. Se rompió la mesa de diálogo para repartir entre las distintas comunidades autónomas a los menores migrantes llegados a una Canarias, colapsada e incapaz de atenderles. En paralelo, el PP ha ido endureciendo su mensaje en la materia asumiendo algunos de los postulados de Vox. En el equipo de Santiago Abascal, de hecho, se felicitan por haber instaurado en la opinión pública el término "prioridad nacional", que hizo suscribir a los barones populares con los que ahora gobiernan en coalición.
Ahora, a diferencia de con los incendios, Abascal se apresuró a grabarse un vídeo para atacar a Sánchez por la avalancha migratoria en Ceuta. También hizo lo Feijóo, que este sábado estará en Ceuta, exigiendo la emergencia nacional y un pleno urgente en el Congreso con la comparecencia de Sánchez. Según sondeos internos del PP, una amplia mayoría de españoles respalda su discurso duro e incluso comparte el término prioridad nacional. No habrá tregua política.