La encrucijada de la derecha española ante la guerra de Irán: Sánchez en auge, el fantasma de Irak y el 'patriotismo'
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La encrucijada de la derecha española ante la guerra de Irán: Sánchez en auge, el fantasma de Irak y el 'patriotismo'

El Partido Popular y Vox son los únicos que han rechazado la postura del presidente del Gobierno ante el auge bélico en Irán desatado por EEUU e Israel. Con ello, el escenario al que se enfrentan ambas formaciones tiene más espinas que rosas. 

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y el líder de Vox, Santiago Abascal.Europa Press via Getty Images

Vuelve a resonar el eco de las bombas en el marco internacional. La guerra desatada por Estados Unidos e Israel en Irán ha cambiado los pronósticos de cualquier agenda y los engranajes empiezan a moverse entre el frágil hilo de la geopolítica. En ese sentido, España ha adquirido un papel inusual en los últimos tiempos; un rol protagonista depositado sobre los hombros de Pedro Sánchez que ha asumido la imagen antibelicista en toda Europa tras recuperar el histórico lema 'No a la guerra'. La oposición, conformada por Partido Popular y Vox, se encuentra entre la espada y la pared en una semana donde su hoja de ruta contra el Ejecutivo ha saltado por los aires.

Las sirenas empezaron a sonar el pasado sábado, cuando Donald Trump y Benjamín Netanyahu colocaron la diana en Irán, que respondió con el mismo idioma de la violencia con el que le habían interpelado. A lo largo de los siguientes días, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, rechazó los movimientos militares de unos y otros y señaló que "las acciones están fuera del derecho internacional". Fue entonces cuando el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, dio el primer paso disonante con la posición de Moncloa. "España debe estar con las democracias liberales. Algo falla cuando Hamás, los hutíes y el régimen iraní aplauden al Gobierno", señalaba el domingo, un día después del inicio del conflicto.

Pedro Skywalker o Rocky Sánchez 

Las últimas elecciones autonómicas de Extremadura y Aragón dejaban buen sabor de boca al Partido Popular y Vox. Pese a la pérdida de escaños menor de los primeros, el Partido Socialista encadenaba los peores resultados de su historia en ambos comicios regionales y sólo daba posibilidad a la derecha del arco parlamentario para formar Gobierno. A falta de conocer los resultados de Castilla y León de la próxima semana, tanto populares como la extrema derecha empezaban a oler sangre en el Ejecutivo a principios de año, exigiendo, cada vez que se topaban con un micrófono, el adelanto de las elecciones generales. Sin embargo, la posición de Pedro Sánchez respecto a Irán parece haber cambiado sustancialmente las tornas.

Según adelantaba el jueves nuestro compañero, Pablo Montesinos, hasta 400.000 votantes que se encuentran en la abstención podrían movilizarse tras el 'No a la guerra' y el encontronazo de Sánchez contra Trump al puro estilo de Luke Skywalker contra el Imperio. Un 'superdomigo electoral' empieza a barajarse desde la Moncloa después del auge de popularidad que está consiguiendo el líder del Ejecutivo. La oposición se enfrenta, de nuevo, a la enésima resurrección de Sánchez; a que Rocky vuelva a levantarse tras una derecha demoledora.

Sin duda, la situación más delicada es para el partido de Abascal. La formación de extrema derecha es uno de los satélites de Trump; es decir, uno de los partidos que conforman el auge reaccionario en todo el mundo compuesto por Milei en Argentina, Antonio Kast en Chile, Santiago Peña en Paraguay... Entre otros. En numerosas ocasiones el presidente estadounidense ha asegurado que "Abascal será el próximo presidente de España" y, ahora, en el momento de mayor crecimiento de Vox, se encuentra ante la situación de que sus socios han empezado un conflicto militar en Oriente Medio. La caída desde el cielo puede producirse incluso antes de haberlo rozado. 

El fantasma de Irak

  Tributo a las víctimas del 11-M en Atocha.Cover/Getty Images

Esta situación concreta provoca los flashbacks a otra administración de Estados Unidos y a otro Gobierno de España. En el año 2003, el presidente del Ejecutivo español, José María Aznar, decidió apoyar a George Bush en su ataque a Irak con la famosa foto del trío de las Azores. Ofreciendo hasta 1.300 militares a lo que se conoció como la Brigada 'Plus Ultra'. El argumento principal fue que el país de Oriente Medio poseía armas de destrucción masiva que, finalmente, nunca se encontraron. Fue entonces cuando una parte mayoritaria del pueblo español empuñó el 'No a la guerra'.

La implicación de España en la guerra de Irak causó que el 11 de marzo de 2004 se produjeran los peores atentados de la historia de Madrid, dejando un total de 192 fallecidos en Atocha y más de dos mil personas heridas. Es imposible predecir qué puede llegar a suceder con el conflicto actual de Irán, pero de nuevo una administración estadounidense inicia un conflicto en Oriente Medio bajo la premisa de que pueden tener armas de destrucción masiva y, otra vez, vuelve a pedir apoyo a los países que se encuentran en la OTAN. 

Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Por el momento, los posicionamientos tanto de Feijóo como de Abascal han ido encaminados a estar más cerca de la Casa Blanca que del resto de alternativas. Desde el "España se está aislando del resto del mundo con su posicionamiento" de los populares hasta el "me preocupa que Sánchez acerque a España a la oscuridad antioccidental" de Vox.

Con todo, tan sólo se conoce una de las opciones del debate. Ni el Partido Popular ni Vox se han pronunciado públicamente sobre si apoyarían a Estados Unidos e Israel en el conflicto militar contra Irán. Feijóo ha comprado el marco de Trump y ha asegurado que "el régimen iraní persigue la bomba nuclear". Todo conforma, en este palacio de naipes, una situación delicada para la derecha: dos de cada tres españoles rechaza la aventura bélica que han comenzado EEUU e Israel. Según una encuesta de 40dB publicada por el diario El País, hasta el 68,2% de la ciudadanía está en contra y, todavía peor para los de Feijóo y Abascal, es que hasta un 42,2% de la población respalda lo que está haciendo Sánchez. 

El 'patriotismo' de Schrödinger

  Abascal en el acto de 'Patriotas.UE'.Pablo Blazquez Dominguez

El giro favorable a Sánchez, después de que el Gobierno negara el uso de las bases de Rota y Morón, sucedió gracias a las amenazas de Donald Trump emitidas desde la Casa Blanca que apuntaban a "cortar todas las relaciones con España", un embargo y la respuesta del líder del Ejecutivo español poniendo pie en pared y reafirmando su postura. Fue entonces cuando el tono crítico de la derecha y los sutiles apoyos hacia el líder estadounidense se empezaron a ver con recelo. ¿Cómo era posible que los que se autodenominan patriotas estuvieran más del lado de un presidente de Estados Unidos que amenaza a su país que, valga la redundancia, su propio país? 

"No hay nada que haya unido más a España desde el gol de Iniesta", proclamaban algunas cuentas desde las redes sociales. El asunto es que no sólo eran perfiles que aplauden todo lo que haga el Partido Socialista y Sánchez; entre ellos también se encontraban anarquistas, falangistas, comunistas, carlistas, democristianos y, también, personalidades de todas partes del mundo que apoyaban y ensalzaban la posición del Gobierno. Cómo olvidar la preciosa amistad que se ha entablado entre España y Turquía donde los segundos ofrecen incluso "ponerle pelo" al propio Iniesta por la respuesta a la Casa Blanca.

La paradoja también se ha trasladado a nivel internacional. Líderes que ideológicamente están más cerca de Feijóo o Abascal han empezado a emitir discursos en una línea muy similar a la del Gobierno español. El ejemplo más clamoroso es la primera ministra italiana, Giorgia Meloni: "Me parece que todos se están ateniendo a los acuerdos bilaterales. La propia portavoz española declaró que existe un acuerdo bilateral y que fuera de ese acuerdo no habrá ningún uso de las bases. Vale también para nosotros. No estamos en guerra y no queremos entrar", decía sustentándose en la posición tomada por España. Un enfoque similar ha adoptado el líder de los franceses, Emmanuel Macron: "Entiendo perfectamente y comprendo su preocupación, pero quería ser muy claro: Francia no forma parte de esta guerra. No estamos en combate y no vamos a involucrarnos en ella". 

El botón rojo 

El conflicto bélico en Irán ha provocado un escenario que no pasa por alto para los socialistas. Pocas veces a lo largo de la legislatura se han sentido tan fuertes como en este momento y, aunque el presidente del Gobierno haya asegurado que los comicios generales se producirán en 2027, se plantean desde Moncloa el adelanto electoral para que coincidan con Andalucía y Cataluña. La guerra en Oriente Medio ha pillado desprevenida a la derecha que trata de manejar sus dilemas de cualquier forma posible con tal de no favorecer a Sánchez. 

El futuro es incierto y nadie sabe cuánto puede durar la escalada bélica ni sus consecuencias en todo el mundo. Lo que está claro es que la derecha española buscará en los próximos días y semanas dar la vuelta a la tortilla y buscar un escenario favorable que le vuelva a dar el dominio de la narrativa. La siguiente estación está clara: Castilla y León. Unas elecciones donde se podrá ver si se mantiene la tendencia que marcaron Extremadura y Aragón o si, por el contrario, tanto el PP como Vox se deben preocupar por su posicionamiento en la última semana. 

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Soy redactor de la sección de Política en El HuffPost España. En ella, informo acerca de la actualidad política que afecta a nuestro país, la realidad social a la que se enfrenta la ciudadanía o los eventos judiciales... entre otras muchas cosas. Tratamos todos los días de ofrecer a nuestros lectores la herramienta más importante de todas en democracia: estar informado.

 

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Bajo mi firma pueden encontrarse artículos sobre migración y la dramática situación humanitaria en el Mediterráneo y el Atlántico, la crisis de vivienda que golpea especialmente a mi generación o tragedias que han marcado a todo el país, como los incendios o la erupción del volcán de La Palma. También abordo temas de la actualidad política y judicial, como el procesamiento del fiscal general del Estado, de la pareja de Isabel Díaz Ayuso o de Begoña Gómez, al igual que la cobertura del Congreso Nacional del PP donde Esperanza Aguirre dijo que éramos “su medio favorito”, ¿os lo creéis? Además, he escrito sobre la muerte del papa Francisco, la despedida de Luka Modrić del Real Madrid, el genocidio en Gaza, desahucios... Hasta uno de Opinión. A este paso tardo menos en decir sobre qué no escribo.

 

Aun así, siempre trato de sacar un hueco para una de mis pasiones: la música. Concretamente, el rap. Que no os sorprenda ver alguna entrevista de vez en cuando.

 

Mi trayectoria

Al igual que la mayor parte de mi familia, nací en el kilómetro cero, en Madrid, así que soy un gato más. Estudié Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y me gradué con un TFG acerca de la labor del periodismo español durante el 15M. Antes de El HuffPost pasé por las redacciones de El Confidencial, ElDiario.es y Redacción Médica. También he sido cajero, reponedor, monitor de tiempo libre... Un joven más de 26 años, vaya.

 


 

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