La intrahistoria del tira y afloja por el traslado del Guernica: "No se aconseja ningún movimiento"
La mítica obra de Picasso ocupa titulares después de que el Lendakari solicitara su traslado temporal al Museo Guggenheim de Bilbao por "reparación y memoria histórica". Sin embargo, el tema es más complicado de lo que parece.
Bombas, caos, dolor, tragedia, desesperación... El Guernica, la mítica obra de Pablo Picasso que plasma en el lienzo el horror de la guerra, sigue estando presente en la actualidad. No sólo por el escenario bélico al que la humanidad parece precipitarse por los diferentes conflictos internacionales, sino por un reclamo que realizó la semana pasada el Lendakari, Inmanol Pradales, para que la obra más representativa de la Guerra Civil llegara al lugar en el que se basó la catástrofe provocada por los bombardeos de la Legión Cóndor de la Luftwaffe nazi alemana y la Aviazione Legionaria fascista italiana.
No es la primera vez que desde Euskadi se solicita el traslado de la obra de Picasso a su territorio para realizar un "homenaje" y un acto de "reparación". La primera vez fue en 1997, coincidiendo precisamente con la inauguración del Museo Guggenheim Bilbao, y la segunda fue en 2006. Ambas terminaron con el mismo veredicto: un traslado denegado. Ahora, en una nueva intentona de este tira y afloja, los reclamos y rechazos vuelven a protagonizar los alrededores del cuadro más representativo de la Guerra Civil entre los que, habitualmente, los aspectos técnicos no se tienen en cuenta. La justificación de la solicitud es que este año se aproxima el 90 aniversario del museo Guggenheim.
El rifirrafe político
Tras la reunión entre el Lendakari y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, las reacciones a la petición no se hicieron esperar. Las más sonadas y esperpénticas —para sorpresa de nadie— fueron las de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que mostró su rechazo inequívoco al traslado del Guernica al País Vasco. "El Palacio Euskalduna es mitad obra de un madrileño; el puente Zubizuri, de un valenciano; el Kursaal, de un navarro; el Santuario de Aránzazu, de un navarro y un madrileño. En el Museo de Bellas Artes de Bilbao hay obras de Antonio López, Goya y Sorolla", exclamó a través de sus redes sociales calificando las "pretensiones nacionalistas" como "ciegas, absurdas, catetas" e incluso "un burdo negocio político".
Hacía referencia concretamente a las palabras del líder del PNV, Aitor Esteban, que apuntaba a que el traslado era "posible" y que tan sólo se trataba de "voluntad política" para poder llevarlo a cabo. El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, apuntó a lo largo de esta semana la imposibilidad de trasladar la obra de Picasso hacia el territorio vasco.
"Entiendo la sensibilidad detrás de esta petición. Estamos hablando de una obra vinculada a la memoria de Gernika y el dolor que simboliza. Mi obligación es garantizar el acceso a la cultura y también garantizar el patrimonio. Celebrar el 90º aniversario de Gernika debe ser garantizar que esta obra pueda cumplir 90 años más. Mi obligación es preservar este patrimonio", aseguró durante una sesión de control en el Senado respondiendo a la petición Igotz López, representante de la Cámara Alta del PNV, y negando la posibilidad de que el traslado se pueda efectuar.
Los entresijos del Guernica y su traslado
Más allá del intercambio de declaraciones, las negativas y anhelos de unos y otros, lo cierto es que la intrahistoria del Guernica tiene un componente técnico ineludible que deja la discusión política en un segundo plano. Fuentes cercanas al Reina Sofía, hogar de la obra de Picasso desde julio de 1992, han explicado a El HuffPost la situación que atraviesa el Guernica y las dificultades que conllevarían un hipotético traslado al País Vasco, reclamo histórico de las instituciones autonómicas. En esta ocasión, por el 90 aniversario del museo emblemático de Bilbao y por un acto de "justicia y reparación" ante lo que supuso la tragedia de la Guerra Civil precisamente en Euskadi.
"No se aconseja ningún traslado ni movimiento alguno del Guernica. Ni siquiera un pequeño traslado de sala a sala dentro del Reina Sofía", aseguran las fuentes a este periódico. Cabe recordar un pequeño detalle que se ha obviado a lo largo de estos días en el que la obra de Picasso ha vuelto a la actualidad: se trata de uno de los cuadros que más movimiento ha tenido a lo largo de la historia.
Desde la inauguración en 1937 en el Pabellón Español de la Exposición Internacional de París, se ha trasladado en un total de 45 ocasiones, algo inusual en lienzos de semejante calibre (776,6 cm × 349,3 cm). Entre aquel año y 1958, el Guernica viajó por diferentes países de Europa y América debido a la gira internacional que se elaboró para la exposición del mismo. Francia, Noruega, Reino Unido, Estados Unidos, Brasil, Italia, Alemania...
A ello hay que sumarle que, durante todo ese proceso, el lienzo se enrolló hasta 88 veces a lo largo de este viaje que recorrió más de 30 ciudades del mundo. Hasta 1981 se mantuvo expuesto en el MoMA de Nueva York por el deseo del autor a que volviese a España cuando se restaurara la democracia y, desde entonces tan sólo ha estado expuesto en el Casón del Buen Retiro y en el Museo Reina Sofía, ambos en Madrid.
"Ha sufrido mucho por tantos viajes y por préstamos de exposiciones", apuntan las mismas fuentes consultadas.
"Se perciben frecuentemente alteraciones tales como grietas, craquelados y microfisuras atribuidas mayoritariamente a las tensiones provocadas por los numerosos enrollados, traslados y manipulaciones durante sus años de itinerancia", ha destacado el propio Reina Sofía en un reciente informe de la obra en el que "desaconseja rotundamente su traslado".
"La obra actualmente se mantiene en condiciones estables gracias a un riguroso control de las condiciones ambientales. Sin embargo, de cara a un posible traslado, su formato, naturaleza de los elementos que la componen y estado de conservación, junto con los numerosos daños sufridos a lo largo del tiempo, la hacen especialmente sensible a todo tipo de vibraciones que son inevitables en los transportes para obras de arte. Dichas vibraciones podrían generar nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros en el soporte", detalla el informe.
Los diferentes aspectos técnicos del Guernica y su movimiento a lo largo del siglo XX son los elementos determinantes para que, más allá de los deseos e interpelaciones políticas, un hipotético traslado prácticamente imposible. Además, tal y como afirmó el Lendakari Pradales, la propuesta del Partido Nacionalista Vasco es de exponerlo en Euskadi "de forma temporal", lo que implicaría dos traslados y un aumento exponencial del riesgo.
Aunque políticamente se seguirá hablando del asunto y se mantendrán los rifirrafes entre los dirigentes políticos, lo cierto es que el cuadro no saldrá del Reina Sofía al menos que se quiera llevar la contraria a los informes técnicos y de conservación del lienzo.