Compra un barco por 800 euros y concluye que por el precio pagado no se puede pedir más
“Estoy francamente sorprendido de lo que pudieron hacer por ese precio”, asegura.
En el mundo de la náutica, tener barco suele asociarse a grandes presupuestos, amarres caros y mantenimiento constante. Sin embargo, de vez en cuando aparecen historias que rompen esa idea. La de un creador de contenido que decidió comprar por internet una pequeña embarcación procedente de China por apenas 800 euros demuestra que, incluso en el mar, hay quien se lanza a la aventura buscando gangas.
Esa fue precisamente la apuesta de Micah Toll, un youtuber especializado en vehículos baratos comprados en internet, que decidió adquirir en la plataforma china Alibaba un pequeño barco eléctrico valorado en unos 1.000 dólares (alrededor de 800 euros) para comprobar si realmente era posible navegar por tan poco dinero. Tras varias semanas de espera y un largo viaje en un cajón de madera, la embarcación llegó a Miami.
En el barco había diez chalecos salvavidas, un hallazgo que el propio comprador comenta como llamativo y que, en su opinión, compensaba parte del precio. Según cuenta Micah en Electrek, el bote, de aspecto sencillo y colores llamativos, se comportó en el agua como un vehículo pensado para remansos: potencia moderada, manejo tranquilo y prestaciones más adecuadas para lagos o estanques que para desplazamientos por corrientes o ríos con oleaje.
Una ganga muy rentable
Lejos de dar por perdido el experimento, el creador de contenido decidió mejorar la embarcación: instaló paneles solares sobre la cubierta para ampliar la autonomía y actualizó el motor para ganar empuje. Esas modificaciones convirtieron una compra barata en una pequeña embarcación de ocio funcional, aunque siempre dentro de las limitaciones propias de un producto adquirido por tan solo mil dólares.
El caso resume dos ideas claras sobre las importaciones de bajo coste: por una parte, se pueden localizar ofertas extraordinarias; por otra, ese ahorro implica riesgos y normalmente exige ajustes o reparaciones posteriores para obtener un resultado satisfactorio. “La fábrica construyó y suministró el barco por 1,080 dólares, y estoy francamente sorprendido de lo que pudieron hacer por ese precio”, concluye Micah.
Más allá de la anécdota, su historia demuestra que internet puede esconder compras tan inesperadas como arriesgadas. Y aunque no todos los experimentos acaban bien, en esta ocasión el pequeño barco chino terminó demostrando que, al menos a veces, una ganga de 800 euros también puede llegar a flotar. Eso sí, con algunas limitaciones, algo de ingenio y la disposición a hacer pequeños ajustes para sacar el máximo partido a una compra tan poco habitual.