Confiscados 984 objetos arqueológicos a un solo "detectorista" aficionado, entre ellos un luis de oro de 1736 y monedas romanas de Trajano y Marco Aurelio
Fue multado por posesión de bienes culturales sin justificación de procedencia.
En plena era de los hobbies digitales y las colecciones que caben en una pantalla, todavía hay quienes buscan en la tierra fragmentos del pasado con sus propias manos. La fascinación por reunir objetos únicos, como monedas, reliquias o piezas antiguas, sigue viva, aunque a veces esa pasión cruza la línea de la legalidad y termina poniendo en riesgo algo mucho más valioso que cualquier colección.
Ese es precisamente el caso que ha salido a la luz en Dijon, donde las autoridades francesas han confiscado 984 objetos arqueológicos a un aficionado “detectorista” que durante años recorrió campos de la región de Côte-d’Or en busca de piezas históricas. Casi 1.000 vestigios de distintas épocas, desde monedas antiguas hasta pequeños objetos cotidianos, acumulados sin control ni registro científico, que ahora han sido recuperados por el Estado.
Entre los hallazgos destacan un luis de oro de Luis XV de 1736, un denario de Trajano, un sestercio de Marco Aurelio, una moneda atribuida a Alejandro Magno, piezas galaicas y hasta una punta de lanza de la Edad de Bronce. Un total de 519 monedas antiguas y 465 objetos diversos, entre ellos plomos de saco, balas de mosquete, hebillas, botones, medallas, anillos, pesas monetarias y una punta de lanza, tal y como recoge el DRAC de Borgoña-Franco Condado.
Una práctica prohibida
Según el Ministerio de Cultura francés, la investigación surgió en otoño de 2024 cuando apareció una pista durante una vigilancia en internet. A partir de ahí, los agentes identificaron a un vecino de Côte-d’Or, lo convocaron en noviembre y él mismo admitió que llevaba cerca de una década buscando monedas y objetos antiguos con un detector, pese a saber que esa práctica estaba prohibida.
Aduanas le atribuyó una infracción por posesión de bienes culturales sin justificación de procedencia y confiscó tanto las piezas como el material de detección. La colección fue entregada el 11 de marzo de 2026 al Centro de conservación y estudio arqueológico de Borgoña, donde podrá ser analizada por especialistas y puesta a disposición de investigadores y estudiantes.
“El individuo sabía que esta actividad estaba prohibida; no tenía documentación que justificara la posesión de estos objetos, lo que derivó en una cuantiosa multa y su incautación”, declaró Jean-Philippe Labattut, director regional de aduanas. Aunque los funcionarios de aduanas suelen gestionar casos de mayor envergadura, a veces de alcance internacional, Labattut calificó esta operación de “extraordinaria, con un valor estimado de varios miles de euros”.