Cuatro noches andando con amigos, sin pantallas y bajo la lluvia: el ritual de verano para que los niños neerlandeses sean los más felices del mundo según Unicef
Medio millón de personas participan cada año en la tradicional actividad.

Los niños neerlandeses están considerados los más felices del mundo. Un informe de UNICEF los ha vuelto a situar este año a la cabeza de un ranking de bienestar general y salud mental conformado por 44 países occidentales.
Según Unicef, una de las claves de esa felicidad en los menores son las sólidas relaciones sociales que mantienen con sus compañeros. Además, otro factor importante es que en Países Bajos los niños suelen gozar de un elevado nivel de independencia, una característica que comienza a forjarse al ir y venir del colegio en bicicleta desde que son pequeños.
Esos fuertes vínculos con los amigos (y, por supuesto, con las familias) salen a relucir cada año en la Avondvierdaagse (cuya traducción literal al español es 'caminata nocturna de cuatro días'). Se trata una especie de 'ritual de verano' que cada año se lleva a cabo en los barrios de las ciudades y pueblos de Países Bajos.
Los protagonistas son los niños, quienes pasan cuatro noches explorando sus barrios junto a sus compañeros de colegio y sus padres. La actividad se hace a pie, sin pantallas de ningún tipo, y no se suspende ni siquiera si comienza a llover.
Tal y como informa el medio de comunicación británico The Guardian, la Real Asociación Neerlandesa de Marcha (KWbN) se encarga de coordinar los eventos. Según sus datos, medio millón de personas participan cada año en la Avondvierdaagse en 700 localidades de todo el país. A esa cifra, además, hay que sumar el apoyo de decenas de miles de voluntarios.
Los recorridos suelen ser de entre 5 y 10 kilómetros diarios. Los organizadores preparan rutas diferentes cada año con el objetivo de que los participantes puedan descubrir nuevos lugares. Aunque no se trata de una carrera, sí que hay una línea de meta. Durante las cuatro jornadas que dura la Avondvierdaagse, los menores reciben flores y dulces. Y si logran cruzar la meta en el cuarto y último día, se les entrega una medalla.
