Dejaron su vida de éxito en América por la 'señora de la fruta' en España: "Ha sido un golpe al ego, pero nos sentimos en casa"
Reflexionan sobre lo que realmente significa empezar de cero.
Mudarse a otro país suele asociarse con ilusión, libertad y nuevos comienzos. Pero cuando la emoción inicial se asienta, aparecen preguntas más profundas. Eso es precisamente lo que han compartido Cheryl y Cliff, creadores del canal de YouTube Closer to Happy, que cuenta con más de 22.700 suscriptores y donde documentan su proceso de reinvención personal tras trasladarse a España.
“2025 fue un año enorme para nosotros”, explican en uno de sus vídeos más recientes. Sin embargo, aclaran desde el inicio que no se trata de un simple resumen de viajes o cambios logísticos. “Es sobre lo que este año nos reveló. Y las lecciones fueron completamente inesperadas”.
El duelo de dejar atrás una vida
El proceso comenzó antes de la mudanza física. Reducir pertenencias, decidir qué conservar y qué donar, y despedirse de su hogar de siempre fue más emocional de lo previsto. En el vídeo publicado, Cheryl confiesa que deshacerse de sus libros de cocina fue un momento simbólico. Pensaba que no podría soportarlo, pero no fue así: “No era el objeto, era lo que representaba”, reflexiona. Esos objetos evocaban etapas pasadas de plenitud profesional y vital.
Más difícil aún fue alquilar su antigua casa y ver a otra familia viviendo en ella. Sin embargo, cuando regresaron y vieron a niños y un perro llenando el espacio de vida, sintieron alivio en lugar de nostalgia. “Fue una gran lección”, reconocen.
Ser principiantes otra vez
Instalarse en España implicó empezar desde cero en tareas cotidianas que antes eran automáticas. Hacer la compra, conducir o comunicarse en otro idioma supuso un desafío constante. “Ser principiantes más adelante en la vida golpea el ego”, admiten.
Acostumbrados a dominar su entorno en Estados Unidos, se encontraron inseguros incluso en actividades simples. Con el tiempo, esa incomodidad se transformó en pequeñas victorias: aprender a moverse por el supermercado, comunicarse en español o sentirse reconocidos por los comerciantes del barrio. La adaptación, aseguran, no fue inmediata. La sensación de desorientación inicial dio paso gradualmente a una mayor confianza y pertenencia.
Viajar sin perder raíces
Durante 2025, la pareja aprovechó su base en Europa para viajar con frecuencia. Visitaron París, Londres y Praga, además de recorrer distintos puntos de Estados Unidos como California, Portland o Arizona.
Sin embargo, el movimiento constante generó una tensión interna debido al deseo de aventura frente a la necesidad de echar raíces. “Queremos explorar, pero también queremos pertenecer”, explican. Encontrar el equilibrio entre variedad y estabilidad se convirtió en uno de los grandes aprendizajes del año.
Volver para entender
Regresar temporalmente a Estados Unidos para estar con su familia y cuidar a sus nietos también aportó claridad. Lejos de debilitar los vínculos, la distancia los hizo más intencionales y conscientes sobre cómo desean invertir su tiempo. “Salir no debilitó nuestra conexión, la clarificó”, afirman. A veces, sostienen, hay que alejarse para entender cómo se quiere volver.
Con el paso de los meses, la euforia inicial dio paso a una rutina más estable. No lo describen como monotonía, sino como la normalidad inevitable que acompaña a cualquier lugar al que uno se muda. “Vayas donde vayas, ahí estás tú”, recuerdan.