Emergencia sin precedentes por los incendios en Madrid, Ávila y Toledo: casi 89.000 personas afectadas mientras el viento mantiene en vilo a los equipos de extinción
El Gobierno amplía la emergencia de interés nacional a Toledo mientras los incendios ya afectan a unas 45.000 hectáreas y mantienen evacuadas o confinadas a 88.620 personas entre Madrid y Ávila.
Otra jornada más de incertidumbre, de emergencia nacional, y trabajo a destajo de bomberos, Protección Civil y demás efectivos. Los incendios forestales que afectan desde el miércoles al suroeste de la Comunidad de Madrid y a la provincia de Ávila continúan dejando un escenario excepcional.
El Ministerio del Interior ha ampliado este sábado la declaración de emergencia de interés nacional a la provincia de Toledo, donde el fuego ya ha obligado a evacuar varias urbanizaciones y mantiene desplegado un importante dispositivo de extinción. La cuestión es qué nos deparará el domingo.
Mientras tanto, entre Madrid y Ávila 88.620 personas permanecen evacuadas o confinadas y el incendio ha calcinado ya cerca de 45.000 hectáreas, una superficie equivalente a unas 63.000 campos de fútbol.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha visitado el Puesto de Mando Avanzado y las zonas afectadas para seguir la evolución de una emergencia que continúa lejos de resolverse. "La situación sigue siendo compleja. No sabemos cuál va a ser la evolución del viento, pese a que las temperaturas hayan bajado", ha advertido.
En la misma línea, la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, ha alertado de que el cambio previsto en las condiciones meteorológicas puede empeorar el comportamiento del fuego. "Esta situación totalmente inédita, nunca vista, nos puede llevar a tener situaciones mucho peores en las próximas horas", ha señalado.
Toledo entra en la emergencia nacional mientras el fuego sigue avanzando
La decisión de ampliar el nivel 3 de emergencia a la provincia de Toledo responde a la evolución del incendio y a la necesidad de coordinar todos los recursos disponibles bajo un único mando.
En Almorox, el servicio Infocam ha ordenado evacuar las urbanizaciones El Pinar y El Romillo, cuyos vecinos han recibido la correspondiente alerta a través del sistema ES-Alert. Además, permanece cortada la carretera N-403 entre Cadalso de los Vidrios y Almorox.
En este frente trabajan actualmente cinco medios aéreos, 45 terrestres y cerca de 200 efectivos, que intentan contener un incendio favorecido por las condiciones meteorológicas y por la complejidad del terreno.
Casi 89.000 personas afectadas y 29 municipios bajo evacuación o confinamiento
Los datos actualizados del Ministerio del Interior reflejan la magnitud de la emergencia. En la Comunidad de Madrid permanecen 29.488 personas evacuadas y 21.132 confinadas, mientras que en Ávila se contabilizan 30.000 personas confinadas y alrededor de 8.000 evacuadas. En total, son ya 16 localidades afectadas en Madrid y 14 en Ávila entre evacuaciones y confinamientos.
En la provincia abulense continúan evacuados municipios como Sotillo de la Adrada, Piedralaves, La Adrada, Casillas, Casavieja, Burgohondo o El Hoyo de Pinares, mientras que Cebreros, El Tiemblo y Navaluenga siguen confinados.
En Madrid permanecen desalojadas localidades como Cadalso de los Vidrios, Cenicientos, Navas del Rey, Chapinería, Robledo de Chavela, Aldea del Fresno o Rozas de Puerto Real, además de otros municipios. También continúan confinados San Martín de Valdeiglesias, Villa del Prado, Pelayos de la Presa y Valdemaqueda.
Más de 400 profesionales luchan contra un incendio impulsado por el viento
Solo en la Comunidad de Madrid trabajan actualmente más de 400 profesionales, apoyados por 50 medios terrestres y 12 medios aéreos. En el operativo participan los Bomberos Forestales, Bomberos de la Comunidad de Madrid, Agentes Forestales, Summa 112, Protección Civil, la Unidad Militar de Emergencias (UME) y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Uno de los puntos más delicados se encuentra en el entorno de Casavieja (Ávila), donde los bomberos intentan evitar que las llamas alcancen el municipio. El fuerte viento cambia constantemente la dirección del fuego y extiende grandes columnas de humo, haciendo prácticamente irrespirable el ambiente.
La meteorología ofrece un pequeño respiro... pero mantiene el principal riesgo
Las previsiones meteorológicas han traído una noticia relativamente positiva: las temperaturas han descendido respecto a los días anteriores, reduciendo parcialmente el estrés térmico que alimenta las llamas.
Además, la entrada de una masa de aire más húmedo aumenta la probabilidad de precipitaciones en algunos puntos del centro peninsular, especialmente en áreas de la Sierra Norte madrileña. Sin embargo, los especialistas insisten en que el viento sigue siendo el factor determinante.
Las rachas variables dificultan enormemente las labores de extinción porque cambian de forma imprevisible la dirección del incendio, generan nuevos focos mediante el transporte de pavesas a cientos de metros de distancia y complican el trabajo de los medios aéreos.
A ello se suma que la humedad prevista no afectará de manera uniforme a todas las zonas donde permanece activo el incendio, por lo que los expertos consideran prematuro hablar de una mejora definitiva de la situación. En otras palabras, el descenso de las temperaturas ayuda, pero no garantiza una evolución favorable mientras continúen los fuertes vientos.
Refuerzo de comunicaciones y vigilancia para evitar incidentes
La Comunidad de Madrid ha reforzado las comunicaciones en las zonas afectadas mediante unidades móviles equipadas con sistemas de radio, satélite e internet, desplegadas tanto en el Puesto de Mando Avanzado, trasladado a Navalcarnero, como en Cadalso de los Vidrios.
El objetivo es garantizar la conectividad de los equipos de emergencia y evitar la saturación de las redes de telefonía en los municipios evacuados y en los centros de acogida.
Paralelamente, la Guardia Civil ha incrementado la vigilancia en todas las localidades desalojadas de Madrid y Ávila para impedir robos en viviendas vacías, evitar que los vecinos regresen antes de recibir autorización y facilitar el trabajo de los equipos de extinción.
Mientras miles de personas permanecen fuera de sus hogares y cientos de efectivos continúan luchando contra las llamas, todas las miradas siguen puestas en el cielo. La evolución del viento durante las próximas horas será decisiva para determinar si el incendio comienza por fin a estabilizarse o si, como temen las autoridades, aún puede complicarse más.