Emil compra una cómoda desgastada por 93 euros y al rebuscar en los cajones da con un gran tesoro secreto
El anciano llamó inmediatamente al vendedor del mueble.

La compra de objetos usados por increíbles gangas dan una alegría al nuevo propietario, pero si dentro se esconden grandes tesoros ocultos esa emoción se multiplica por mil. Eso es lo que le debió ocurrir a Emil Knodell, un hombre de 68 años, que decidió hacerse con una cómoda desgastada en un mercadillo de Texas por 700 coronas danesas, lo equivalente a 93 euros, aproximadamente.
El mueble, con 125 años de antigüedad, se presentaba ante los ojos de Emil como una buena adquisición. Ya habían pasado días desde que lo tenía entre ceja y ceja, y no dudó en negociar con el propietario del puesto su compra, que venía con sorpresa.
Un extraño ruido le alertó
Al volcar la cómoda una vez comprada, se percató de que un extraño ruido nacía de su interior. Una vibración le hizo rebuscar en los cajones, pero vio que todos estaban completamente vacíos.
Sin rendirse en el intento por descubrir de dónde provenía ese sonido, reparó en un compartimiento secreto en la parte inferior de la cómoda. En su interior, joyas, objetos ocultos y demás enseres se acumulaban, una sorpresa mayúscula que le hizo rápidamente descolgar el teléfono y llamar al vendedor del mercadillo.
El que fue su antiguo propietario desconocía la existencia de ese espacio oculto, pero sostuvo que el que bautizaron como tesoro había pertenecido a sus abuelos.
Otros tesoros en objetos de segunda mano
La historia de Emil es un ejemplo más de los múltiples hallazgos de tesoros que se han encontrado en objetos de segunda mano a lo largo y ancho del globo.
En Ontario, Canadá, una mujer descubrió un anillo de perla de oro oculto en el bolso de segunda mano comprado por su suegro. En Estados Unidos, un hombre que fue tranquilamente a adquirir un abrigo también en una tienda de segunda mano halló un reloj Omega De Ville, valorado en 4.600 dólares, en uno de los bolsillos.
Sumado a ello, en un establecimiento de Nueva York, una italiana, trabajadora de Recursos Humanos en su momento, se llevo un platos por un par de dólares que estaban firmados por el mismísimo Picasso. Acabó vendiéndolos en una subasta por unos 32.000 euros.
En lo que respecta a puramente tesoros, puede ser que alguno esté oculto en su casa sin que jamás te hayas percatado. Quizás tengas la misma suerte que un hombre alemán, que al limpiar su casa, encontró monedas y lingotes de oro por valor de 150.000 euros.
