Fara, joven recién graduada: "Salí de Italia a los 23 años y ahora gano 90.000 euros como planificador financiero"
“Aquí la calidad de vida y el entorno laboral son incomparables”, asegura.
Cada vez más jóvenes europeos hacen las maletas poco después de terminar la universidad y cruzan fronteras en busca de oportunidades difíciles de encontrar en su propio país. No siempre se trata solo de aspirar a salarios más altos, sino que también buscan entornos laborales más estables, posibilidades reales de crecimiento y una independencia que les permita construir su vida sin depender de su familia.
Este es el caso de Fara, una joven de origen italiano que dejó su país a los 23 años buscando oportunidades profesionales y que, a los 25, se ha instalado en Basilea donde trabaja en planificación financiera para una gran multinacional del sector farmacéutico. Tras una trayectoria académica y profesional marcada por varias experiencias internacionales, la joven decidió construir su carrera fuera de Italia.
“El dinero no lo es todo”, repite con calma, pero reconoce que contar con un salario bruto anual alto facilita una independencia que en su país natal le habría resultado mucho más difícil. “Salí de Italia a los 23 años y ahora gano 90.000 euros como planificadora financiero”, asegura en declaraciones recogidas por Il Sole 24 Ore, donde explica que esa estabilidad económica le ha permitido vivir por su cuenta, cubrir sus gastos cotidianos y planificar su futuro sin depender del apoyo de su familia.
Un cambio a mejor
Originaria de Mondragone, Fara conserva un ligero acento de su hogar, aunque su día a día profesional transcurre en inglés y en francés. Por si fuera poco, ahora estudia alemán para integrarse mejor en la comunidad local. Es licenciada en Economía y Gestión por la Universidad LUISS y tiene un máster en Finanzas Corporativas, así como su formación incluyó una primera experiencia laboral en Frankfurt que definió su vocación internacional.
“Allí mi jefe siempre se aseguraba de pedirme mi opinión y ayudarme a desarrollar una mente crítica y una red de personas capaces de ayudarme a crecer”, recuerda Fara sobre su experiencia profesional en Frankfurt, una etapa que, según explica, marcó un punto de inflexión en su carrera. La oportunidad clave llegó al postularse a un programa de rotación financiera en una multinacional farmacéutica con sede en Basilea, donde se incorporó en septiembre de 2024.
Comenzó elaborando informes financieros y al cabo de un año pasó a planificación financiera. “Los proyectos tienen plazos humanos, la retroalimentación es continua y el equipo siempre está dispuesto a ayudar”, explica. Esa cultura de trabajo y la red profesional que ha encontrado en la ciudad le parecen decisivas. Además, los salarios en el sector financiero suizo, y especialmente en áreas cercanas a Basilea, están entre los más altos de Europa para perfiles cualificados.
Más allá del sueldo, Fara valora no tener que depender económicamente de su familia para gastos básicos como el alquiler, la alimentación o el ocio; y destaca el contraste con compañeros que siguen en Italia y sufren dificultades para cubrir costes en ciudades grandes. “Recuerdo lo que veía en Milán: compañeros que no podían permitirse pagar el alquiler. Aquí la calidad de vida y el entorno laboral son incomparables”, relata. Por ahora, volver a Italia no está en sus planes, aunque no lo descarta en un futuro lejano.