La máquina del Premio Nobel Omar Yaghi extrae 1.000 litros de agua al día del aire en pleno desierto: las desaladoras podrían tener los días contados
El sistema fue diseñado para usarse en condiciones climáticas extremas.
Una maquina que puede extraer cientos de litros de agua potable al día, incluso en el desierto. Tal y como publica Focus, un innovador dispositivo de la empresa estadounidense Atoco promete nuevas soluciones para regiones con escasez de agua en todo el mundo. Los autores del invento, encabezados por el científico y ganador del premio Nobel Omar Yaghi han desarrollado una máquina que extrae hasta 1.000 litros de agua al día.
El sistema fue diseñado especialmente para su uso en condiciones climáticas extremas. Durante las pruebas en el desierto de Mojave, en el estado de California, el dispositivo pudo producir agua incluso con una humedad muy baja, según recoge el medio de comunicación.
De esta forma, el núcleo de la planta está formado por los llamados Marcos Metal-Orgánicos (MOFs). Estas sustancias producidas artificialmente tienen una estructura esponjosa con una enorme superficie interna y es aquí donde se atrapan las moléculas del agua, especialmente por la noche, cuando el aire es más frío y la humedad más alta. En cuanto el sol calienta el aparato durante el día, el agua almacenada se libera de nuevo del material. Luego se condensa y se recoge en un tanque como agua potable limpia para su uso posterior.
El fundador y profesor de Atoco, una empresa líder en tecnología climática con sede en California, Omar Yaghi, recibió el Premio Nobel de Química en 2025 y según los datos consultados por el periódico alemán, proviene de una familia palestina refugiada. La aplicación técnica para la extracción del agua ha ocupado más de una década en su vida.
Al otro lado del mundo, China también está trabajando en "un proyecto increíble" para contrarrestar la sequía. En el desierto de Taklamakan, se han plantado miles de millones de árboles desde 1978 como parte de un programa de reforestación a gran escala para frenar la desertificación. La región actúa ahora en parte como un sumidero de CO₂ y absorbe más dióxido de carbono del que libera.