Tres muertos y 17 heridos en el mayor ataque ucraniano en suelo ruso hasta la fecha
Rusia lo califica como un "ataque terrorista masivo, financiado por la Unión Europea y al son de las canciones de Eurovisión".

La guerra de Ucrania ha cruzado este fin de semana una nueva línea simbólica y militar. Rusia ha denunciado el que considera el mayor ataque ucraniano sobre suelo ruso desde el inicio de la invasión, con más de 80 drones lanzados contra Moscú y varias ciudades periféricas. El balance provisional deja al menos tres muertos y 17 heridos, además de daños en viviendas, edificios civiles y una refinería clave para el suministro energético de la capital rusa.
El ataque, reivindicado políticamente por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, golpeó especialmente las localidades de Jimki y Mitischi, en la región metropolitana de Moscú. Doce de los heridos se produjeron después de que un dron impactara contra una refinería de Gazprom Neft, uno de los principales proveedores de combustible de la capital rusa.
La ofensiva llega además en una fecha especialmente sensible para Moscú: la misma noche de la final del Festival de la Canción de Eurovisión 2026, certamen del que Rusia permanece excluida desde el inicio de la guerra. La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Maria Zajárova, aprovechó precisamente ese contexto para cargar contra Ucrania y Occidente.
“Ataque terrorista masivo, financiado por la Unión Europea y al son de las canciones de Eurovisión”, afirmó Zajárova en un mensaje difundido por el Gobierno ruso y publicado por Europa Press. Moscú acusa directamente a Kiev de atacar “objetivos exclusivamente civiles”, incluyendo edificios residenciales y viviendas particulares.
Zelenski reivindica el ataque: “Es una forma de decir que acaben la guerra”
Lejos de rebajar el tono, Zelenski defendió públicamente la operación y aseguró que estaba “completamente justificada”. El mandatario ucraniano presentó el ataque como una respuesta directa a los bombardeos rusos sobre ciudades ucranianas y como un mensaje político al Kremlin.
“Nuestras respuestas a la prolongación de la guerra por parte de Rusia y sus ataques contra nuestras ciudades y comunidades están completamente justificadas”, afirmó el presidente ucraniano en redes sociales.
Zelenski llegó incluso a describir los drones como “sanciones de largo alcance”, una expresión que resume cómo Ucrania está intentando trasladar el coste de la guerra al interior de Rusia. Según explicó, el objetivo era demostrar que incluso Moscú, pese a su enorme despliegue defensivo, no es inmune a los ataques. “La concentración de defensa aérea rusa en la región de Moscú es la más alta. Pero la estamos superando”, aseguró.
Moscú vuelve a sentirse vulnerable
El ataque supone un nuevo golpe psicológico para Rusia. Aunque Moscú ya había sufrido incursiones puntuales con drones en los últimos meses, nunca se había registrado una ofensiva tan amplia y coordinada contra la capital y su entorno.
La guerra, que durante mucho tiempo se percibió lejana para gran parte de la población rusa, empieza a sentirse cada vez más cerca del corazón político y económico del país. El hecho de que uno de los impactos alcanzara instalaciones vinculadas al suministro energético añade además una dimensión estratégica a la ofensiva.
Las autoridades rusas activaron durante horas sistemas antiaéreos alrededor de Moscú y restringieron parcialmente operaciones aéreas en varios aeropuertos. Imágenes difundidas en redes sociales mostraban explosiones nocturnas, columnas de humo y restos de drones sobre zonas urbanas.
El ataque llega en un momento especialmente delicado para el conflicto. En las últimas semanas, Rusia ha intensificado sus bombardeos sobre infraestructuras energéticas y ciudades ucranianas, mientras Kiev trata de aumentar su capacidad ofensiva con drones de largo alcance.
La ofensiva también refleja un cambio progresivo en la estrategia ucraniana. Kiev ya no se limita únicamente a defender territorio o atacar objetivos cercanos al frente, sino que busca desgastar la logística rusa y aumentar el coste político interno de la guerra.
