Lucie, viticultora: "Si pesas menos de 55 kilos, el tractor no te detecta. Tengo que apoyarme en el techo para que arranque"
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Lucie, viticultora: "Si pesas menos de 55 kilos, el tractor no te detecta. Tengo que apoyarme en el techo para que arranque"

​El fallo de diseño y seguridad que sufren las mujeres agricultoras con la maquinaria moderna: los asientos inteligentes ignoran a las personas de poco peso.

Tractor en viñedo francés.

El tractor es, sin lugar a dudas, la herramienta indispensable de la la viticultura contemporánea. La maquinaria agrícola actual es un auténtico portento tecnológico multifuncional que no solo sirve para remolcar, sino que acciona todo tipo de aperos para aplicar abonos, realizar tratamientos fitosanitarios o ejecutar labores de poda de forma automatizada.

Parece mentira que una una máquina tan avanzada falle en el paso más básico de todos: el encendido. Sin embargo, la viticultora francesa Lucie Rousseau-Waldmann ha denunciado en una reciente entrevista para el medio especializadoVitisphere la surrealista odisea a la que se enfrenta a diario.

"Desacoplo el embrague, freno ", dice. "Giro la llave y no funciona. Tengo que apoyarme en el techo para que arranque", explica esta profesional a la hora de poner en marcha su tractor agrícola modelo Deutz 5100. 

Un problema que va más allá de la marca 

El origen de este fallo garrafal es el sensor integrado en el asiento del conductor. “Si pesas menos de 50-55 kg, el tractor no te detecta al sentarte”, informa la misma mujer de 42 kg. Igualmente, Anne Marie Vudon Tardif, codirectora de un viñedo en Échallat, otra población francesa, manifiesta el mismo inconveniente. 

"Empezó con la llegada de los asientos eléctricos. Un grupo de amigos y yo comparamos las marcas: "En cuanto pesas menos de 55-60 kg, o bien el tractor no arranca, o bien arranca, pero suena una alarma continua y no se puede accionar la toma de fuerza", manifiesta Tardif. 

Un constante dolor de cabeza 

Este sesgo en el diseño industrial genera problemas que van mucho más allá de la anécdota del arranque, afectando directamente a la seguridad y a la productividad en el campo.

"La toma de fuerza a veces se detiene. No tiene en cuenta a las personas más ligeras. Cuando eso ocurre, tengo que dar marcha atrás para volver al punto donde se interrumpió el tratamiento. Pierdo tiempo y es estresante tener que preocuparme constantemente por ello”, puntualiza Rousseau-Waldmann.

La respuesta de los fabricantes 

Lo más grave de esta situación es la "solución" que la marca le ofreció a la viticultora "Informé de estos problemas al fabricante hace cuatro años. Me dijeron que quitara el mecanismo de seguridad”, explica la francesa, totalmente perpleja ante una recomendación que la dejaría desprotegida en caso de accidente. Ante semejante panorama, Lucie prefiere seguir haciendo palanca contra el techo.

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Nacido en Bogotá, Colombia. Redactor del HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Pontificia Universidad Javeriana y Máster de Marketing Deportivo de la Escuela Universitaria Real Madrid. Ha trabajado en varios medios deportivos como Gol Caracol, Vavel Colombia y La Nueva Tendencia. En el HuffPost escribe sobre distintas temáticas relacionadas con los ámbitos de sociedad, salud e internacional.

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