Milina y Luisa, primas de más de 80 años, son las últimas que resisten en una aldea recóndita asturiana: "Cuando acabemos nosotras el pueblo acabará también"
"Aquí no hay porvenir".
La despoblación sigue dibujando un paisaje común en buena parte de la España rural. Casas cerradas, escuelas vacías y caminos que poco a poco se cubren de vegetación son ya una imagen habitual en muchas aldeas del norte peninsular.
Esa realidad ha quedado retratada en uno de los últimos vídeos del youtuber Hilux Aventura, creador especializado en recorrer pueblos deshabitados y documentar las historias de quienes todavía permanecen en ellos.
En su visita a Cansinos, una remota aldea asturiana prácticamente deshabitada que pertenece al concejo de Teverga, conoció a Milina y Luisa, dos primas octogenarias que, junto a la nieta de una de ellas, son las únicas habitantes permanentes del lugar.
"Cuando acabemos nosotras, el pueblo acaba también"
Sentadas en la puerta de su casa, las dos mujeres explican con tristeza que el futuro del pueblo parece escrito. "Esto está terminándose porque aquí no viene nadie. Estamos una esta señora y yo solas", explica Luisa.
"Los hijos cada uno ya tiene su vida. Los nietos ya no quieren venir para aquí porque se aburren. No tienen amigos porque todos marcharon”, lamentan las dos ancianas con pesar.
Su testimonio es tan sencillo como estremecedor: "Así que es que esto cuando acabemos nosotras, el pueblo acaba también porque quedan cuatro personas contadas y sin futuro ninguno".
A su juicio, el mantenimiento de la vida en la aldea depende hoy, en buena medida, de las pensiones y antiguas prestaciones mineras. "Tú mira qué porvenir puede haber en este pueblo… ¡Ninguno!", sentencia Milina.
El sacrificio que es suficiente
Milina y Luisa recuerdan con orgullo el esfuerzo de quienes levantaron el pueblo. "Tuvimos que carretar con burros y caballos el material para hacer la escuela… Y a los dos días cerrada. ¿Para qué valió? Para nada", cuentan.
Para las primas, el cierre de la escuela fue el principio del final del pueblo. "Cuando se cierra una escuela se dice que se terminó un pueblo. Adiós. Acabó el pueblo", sentencian.
Además, ambas añaden que la emigración de los jóvenes hacia ciudades cercanas como Gijón, Avilés u Oviedo hizo el resto. "Tenían que andar buscando la vida", entienden.
Entre la resignación y la esperanza
Durante la entrevista, Luisa se muestra convencida de que, cuando ella falte, la casa quedará vacía: "Tengo dos hijos, pero ninguno de ellos va a venir. Solo les gusta venir cuando está la madre para hacer la comida".
La otra, en cambio, conserva una pequeña esperanza: “Yo sí tengo la esperanza de que por la nostalgia quieran volver, recuperar”. Aunque enseguida reconoce las dificultades: "Pero lo van a pasar muy mal, porque aquí no hay porvenir".
Para los espectadores del vídeo, la historia de estas dos primas se ha convertido en un homenaje a quienes siguen resistiendo en la España vaciada y en el testimonio de un mundo rural que, poco a poco, se apaga sin hacer ruido.