Ni gas ni electricidad: la técnica milenaria china que deja en ridículo a los radiadores occidentales
Se trata de una plataforma de ladrillos calentada desde la cocina que permite mantener el calor durante toda la noche.
Mientras en Europa millones de hogares dependen de radiadores, calderas y facturas energéticas cada vez más elevadas, en el noreste de China existe desde hace más de dos milenios una solución mucho más simple para combatir el frío extremo: el kang, una plataforma de ladrillos calentada desde la cocina que permite mantener el calor durante toda la noche.
El sistema forma parte de una tradición doméstica muy extendida en el norte del país, donde los inviernos pueden ser especialmente duros. Por ejemplo, en ciudades como Harbin, donde las temperaturas invernales pueden caer hasta los -30 °C y los días de enero rara vez superan los -10 °C, mantenerse caliente siempre ha sido una cuestión de supervivencia.
A diferencia de la calefacción central típica en muchos hogares europeos, el kang no calienta toda la casa. En lugar de eso, se concentra en una única plataforma elevada de ladrillos o tierra compactada que forma parte de la propia estructura del edificio.
Esta superficie está conectada a la estufa de la cocina. Cuando la familia enciende el fuego para cocinar, el aire caliente circula por conductos bajo la plataforma y calienta toda su masa. Una vez caliente, el bloque —que puede pesar cientos de kilos— libera el calor lentamente durante muchas horas.
El resultado es un sistema bastante eficiente, la habitación puede permanecer fría, pero las personas se mantienen calientes sentadas o tumbadas sobre la plataforma con mantas gruesas. No hay radiadores, bombas ni necesidad de calentar espacios vacíos. Además, gran parte del calor procede del mismo fuego utilizado para preparar la comida, lo que reduce el consumo de combustible.
El kang no es el único ejemplo. En distintos lugares del este de Asia surgieron sistemas con principios muy similares: calentar el cuerpo directamente en lugar de todo el edificio. En Corea, el sistema tradicional ondol canaliza el aire caliente bajo el suelo de las viviendas, transformando el pavimento completo en una superficie calefactada.
En Japón, en cambio, se popularizó el kotatsu, una mesa baja cubierta con una manta gruesa y equipada con un pequeño calefactor que mantiene calientes las piernas mientras se permanece sentado. Todos estos métodos comparten una misma lógica: reducir el gasto energético concentrando el calor en las zonas donde realmente se utiliza.