Ni Ibiza ni Marbella: los municipios de costa donde todavía se puede comprar casa por menos de 1.300 euros el metro cuadrado
Las opciones cada vez son menos.
Tener una vivienda junto al mar sigue siendo uno de los grandes sueños residenciales de los españoles. Sin embargo, ese deseo se aleja cada vez más de la realidad en buena parte del litoral, donde el encarecimiento de la vivienda avanza a un ritmo muy superior al de los salarios.
Los datos publicados por El País, a partir de estadísticas de Fotocasa y Tinsa, dibujan un mercado cada vez más tensionado. Casi la mitad de los municipios costeros ya supera el precio medio nacional y en algunos enclaves de Baleares el metro cuadrado rebasa los 8.000 euros.
La consecuencia es evidente: acceder a una vivienda cerca de la playa resulta hoy tan difícil como hacerlo en las grandes capitales, una situación que golpea especialmente a los residentes locales y a quienes buscan una primera vivienda.
Un litoral cada vez más inaccesible
En apenas cinco años, el precio medio de la vivienda en España ha crecido más de un 30%, pero en muchos municipios de costa la subida ha sido todavía mayor. Santa Eulària des Riu, en Ibiza, encabeza el ranking con 8.491 euros por metro cuadrado.
Muy de cerca le siguen otros enclaves en Baleares y de destinos tan demandados como Marbella o Sitges. Y las mayores alzas recientes se concentran en ciudades como Sagunto, Torrevieja o Vélez-Málaga, que han registrado incrementos de dos dígitos en apenas un año.
Por su parte, los expertos del sector apuntan a una combinación de factores: escasez de oferta, fuerte demanda internacional y el creciente peso de la vivienda vacacional y de inversión.
Las excepciones que todavía resisten
Pese al encarecimiento generalizado, todavía quedan algunos municipios donde comprar una vivienda junto al mar es relativamente asequible. Lepe, en Huelva, lidera la lista con un precio medio de 1.133 euros por metro cuadrado.
Le siguen La Unión, en Murcia, y Amposta, en Tarragona, ambas aún por debajo de los 1.300 euros. También destacan localidades como Vícar, Deltebre, Nules o Adra, cuyos precios siguen lejos de los de los grandes destinos turísticos.
Son, por ahora, las excepciones de un litoral cada vez más exclusivo. Una evolución que refleja hasta qué punto el sueño de vivir junto al mar corre el riesgo de convertirse en un privilegio reservado para unos pocos.