Sofía Fonseca, de 27 años y al frente de un campo de lavanda en un pueblo de 300 habitantes: "Cada producto ha costado parirlo, porque no todo vale"
El morado de la lavanda no solo llena Brihuega.

La lavanda como activo turístico y empresarial. Bien lo saben en la localidad de Brihuega (Guadalajara), donde cada verano se agolpan los visitantes para descubrir sus 'campos morados', con una mezcla de color y olor especiales. Pero la lavanda se extiende más allá de las tierras arriacenses y llega a otros rincones de España.
Uno de ellos es Tiedra, una pequeña población de unos 300 habitantes en Valladolid. Allí trabaja Sofía Fonseca, una joven de 27 años que encabeza el primer Centro de Interpretación dedicado a la lavanda, con un apartado destacado dedicado a la gastronomía. Porque la lavanda también puede ser un ingrediente poderoso y así lo demuestran en una food truck familiar que ella misma denomina La Lavandeta.
La propia Sofía lo explica en un reportaje de El País. En su testimonio, la joven empresaria habla de un trabajo cuidado al detalle donde "cada producto ha costado parirlo, porque no todo vale". Su labor no solo sorprende; también impacta. Su nombre aparece entre los 100 jóvenes talentos que selecciona el Basque Culinary Center.
"La gran pregunta es ¿a qué sabe la lavanda? Yo creo que sabe diferente dependiendo del producto en el que esté presente. Siempre intentamos que sea un toque muy sutil y que no sea invasivo, porque al final de lo que se trata es de disfrutar", admite a El País.
Incluso el vino puede 'maridar' con la lavanda, especialmente un un blanco coupage de las variedades verdejo, albariño, sauvignon blanc, malvasía y moscatel, a las que introducen un toque de lavanda muy ligero, ya que las pruebas con tinto no terminaron de dar el resultado deseado.
Su madre, Luz Ruiz, es la pionera del cultivo de lavanda en la provincia vallisoletana junto con Antonio, su marido y el padre de Sofía. Entre todos vieron una opción de negocio, sin depender tanto del turismo estacional de los campos de cultivo de lavanda. "Aunque la época álgida es ahora, en verano, que es cuando la lavanda está en flor, nosotros hacemos visitas durante todo el año", prosigue Sofía.
Cuenta que Tiedra "es un pueblo muy pequeño y, muchas veces, la gente después de la visita se quería tomar algo e igual el bar del pueblo no estaba abierto o no coincidían en horarios, así que dijimos, 'pues oye, vamos a dar ese servicio'". De su convencimiento nació el proyecto actual, previa pregunta clave en casa.
"Dijimos ‘¿por qué no liarnos la manta a la cabeza y hacer una cosa que vaya un poco más allá?’. Que la gente se pueda tomar algo, pero con la lavanda como protagonista". Y así nació La Lavandeta, un rupturista modelo de negocio que tiene a Tiedra en los medios.
