Un hombre de 65 años vivió durante ocho años oculto en un bosque y acumuló 450 kilos de basura: "Sabía que estaba prohibido hacer fuego, pero tenía que comer"
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Un hombre de 65 años vivió durante ocho años oculto en un bosque y acumuló 450 kilos de basura: "Sabía que estaba prohibido hacer fuego, pero tenía que comer"

Los bosques nacionales de EEUU limitan las acampadas a un máximo de 14 días para proteger el entorno.

El Tonto National Forest, donde este hombre vive fuera del sistema, casos extremos que desafían las normas en EEUU.
 
Getty Images/iStockphoto

Durante casi una década, Mark Aaron Gatz consiguió pasar desapercibido en una zona boscosa de Arizona. Allí levantó un campamento improvisado, construyó varias estructuras y convirtió el lugar en su residencia permanente, pese a que la normativa solo permite permanecer un máximo de 14 días. 

Su historia terminó cuando los agentes del Servicio Forestal de Estados Unidos localizaron el asentamiento tras numerosas denuncias de excursionistas y descubrieron un escenario que calificaron como uno de los peores casos de ocupación ilegal que habían visto.

El hombre, de 65 años, ha reconocido los hechos ante la justicia estadounidense y ha sido condenado después de admitir que incumplió las restricciones sobre incendios forestales y utilizó el Bosque Nacional Tonto como vivienda sin autorización. Según explicó a los agentes, era consciente de que hacer fuego estaba prohibido, pero aseguró que necesitaba cocinar para poder alimentarse, según publicó Sfgate y The Guardian

Ocho años viviendo en el bosque y medio millar de kilos de basura

La investigación comenzó después de que numerosos visitantes alertaran de la existencia de grandes estructuras ocultas entre la vegetación y de una enorme acumulación de residuos. 

Cuando los agentes inspeccionaron la zona, encontraron un campamento situado a unos 800 metros de un camino forestal sin señalizar. Allí localizaron aproximadamente 450 kilos de basura, entre neumáticos, bolsas de plástico, sacos de residuos, latas de aluminio y numerosos objetos acumulados durante años.

Según los documentos judiciales, esa basura permaneció sobre el terreno durante tanto tiempo que provocó daños en cerca de media hectárea del bosque.

Uno de los agentes del Servicio Forestal llegó a describir el asentamiento como "uno de los peores casos de ocupación ilegal de viviendas" con los que se había encontrado en toda su carrera. 

"Sabía que estaba prohibido hacer fuego, pero tenía que comer"

Durante la investigación, Gatz explicó que llevaba aproximadamente dos años viviendo en ese punto concreto del Bosque Nacional Tonto, aunque reconoció que había permanecido cerca de ocho años en distintas zonas boscosas de la región de Payson Pine.

Su principal problema con las autoridades fue el uso continuado del fuego en plena temporada de alto riesgo de incendios. Sobre él pesaban al menos seis órdenes federales relacionadas con distintas infracciones, entre ellas encender hogueras durante las restricciones estivales, mantener el campamento en condiciones insalubres, construir estructuras permanentes y excavar hoyos en terrenos protegidos.

Finalmente, el hombre aceptó declararse culpable de dos delitos: incumplir las restricciones contra incendios y utilizar el bosque como residencia permanente sin permiso. El tribunal lo condenó al tiempo que ya había permanecido detenido y le impuso además tres años de libertad condicional.

Un problema creciente en los bosques nacionales

El caso ha vuelto a poner sobre la mesa un fenómeno que preocupa desde hace años a las autoridades estadounidenses: las personas que convierten los bosques nacionales en su residencia habitual

El propio Servicio Forestal de Estados Unidos ya advertía en un informe publicado en 2018 de que este tipo de ocupaciones generan importantes problemas de conservación y dificultan el equilibrio entre el acceso público y la protección del entorno natural.

En la mayoría de los bosques nacionales del país, incluido el Bosque Nacional Tonto, la normativa establece un límite máximo de 14 días de acampada para evitar precisamente que se creen asentamientos permanentes y se deterioren los espacios protegidos.

La Fiscalía del Distrito de Arizona reconoce que este tipo de situaciones no son casos aislados. Su portavoz, Esther Winne, explicó que la ocupación ilegal de terrenos forestales constituye un problema relativamente frecuente en el estado.

Entre la supervivencia y la protección del medio ambiente

El caso de Mark Aaron Gatz refleja el difícil equilibrio entre las necesidades de algunas personas que terminan viviendo en espacios naturales y la obligación de proteger unos ecosistemas especialmente vulnerables frente a incendios y contaminación.

Mientras el acusado defendía que necesitaba hacer fuego para cocinar y sobrevivir, las autoridades sostienen que el asentamiento acumuló residuos durante años y provocó daños ambientales significativos en una zona protegida.

La sentencia pone fin a ocho años de ocupación ilegal del bosque, aunque el debate sobre cómo afrontar este tipo de situaciones continúa abierto en EEUU, donde los responsables forestales insisten en que la conservación del entorno y la seguridad frente a los incendios deben seguir siendo una prioridad.

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Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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