Una británica se muda a Italia tras jubilarse y a los 5 años ya se quiere volver: "El exceso de turismo en insoportable"
"La ciudad ya no se siente como un lugar para vivir".
El turismo masivo es ya uno de los grandes problemas de convivencia y calidad de vida que afectan a muchas ciudades europeas, especialmente en países mediterráneos como España o Italia, donde el turismo bate récords año tras año.
Lo que durante años se presentó como sinónimo de riqueza y dinamismo empieza a mostrar su otra cara: una sensación creciente de saturación que afecta tanto a residentes como a quienes llegan buscando precisamente tranquilidad.
Y es que el fenómeno no solo está expulsando a la población local por el aumento de precios o la presión inmobiliaria, sino también a extranjeros que soñaban con estos destinos para retirarse.
Cuando la realidad no coincide con la expectativa
Este es precisamente el caso de Rosemary White, una jubilada británica que decidió dejar Reino Unido y mudarse a Italia en busca de una jubilación más relajada. Sin embargo, cinco años después, asegura que quiere marcharse. "El exceso de turismo es insoportable", resume, decepcionada con una realidad que poco tiene que ver con la imagen idílica que imaginaba antes de mudarse.
Como tantos extranjeros, Rosemary White se sintió atraída por el estilo de vida mediterráneo: la gastronomía, el buen tiempo, los paisajes increíbles, la calidez de la gente y la promesa de una vida más pausada.
Pero la realidad no ha sido para nada como se esperaba. Calles abarrotadas, ruido constante, carreteras y transportes colapsados, colas para todo y un tránsito constante de gente que cada vez aleja más esa idea de paz cotidiana. "Las aglomeraciones han cambiado completamente el ambiente", asegura.
Y, según explica la británica, la situación empeora especialmente durante la temporada alta, cuando el centro urbano "prácticamente deja de pertenecer" a quienes viven allí.
Restaurantes orientados exclusivamente al turista, comercios tradicionales sustituidos por tiendas de souvenirs y precios cada vez más elevados forman parte de una transformación que White describe como "insoportable".
Ciudades convertidas en parques temáticos
El caso refleja un fenómeno que se repite en numerosos destinos a nivel mundial. Ciudades que hace apenas una década mantenían una cotidiana vida vecinal hoy viven volcadas casi exclusivamente al turista que está de paso.
Venecia, Florencia, Roma, Barcelona o Palma llevan años protagonizando protestas y medidas contra la masificación turística. Los residentes denuncian que el turismo masivo no solo encarece la vivienda, sino que también destruye la identidad de los barrios y su estilo de vida.
La jubilada británica describe precisamente esa sensación: la de vivir en un lugar donde todo gira alrededor del turista y donde cada vez resulta más difícil desarrollar una vida normal. "La ciudad ya no se siente como un lugar para vivir", censura.
Una advertencia que también mira a España
La historia de esta jubilada británica conecta inevitablemente con lo que ocurre en numerosos destinos españoles. En Baleares, Canarias o Barcelona, cada vez más vecinos denuncian sentirse ajenos en sus propios barrios.
El turismo sigue siendo un motor económico fundamental, pero las voces críticas aumentan cuando el equilibrio desaparece. Y esa es precisamente la gran contradicción: cuanto más éxito tiene un destino, más riesgo corre de dejar de parecerse a sí mismo.
Por eso esta historia es todo un toque de atención también para España, porque cuando una ciudad deja de ser habitable para quienes viven en ella, también empieza a perder aquello que la hacía atractiva para quienes llegaban de fuera.