Una isla privada de 25 hectáreas en el Caribe cuesta 870.000 euros, menos que un ático en Madrid
Por el mismo precio tienes playas paradisiacas o el metro debajo de casa.
Tener una isla privada en el Caribe ha sido durante décadas el símbolo definitivo del lujo. Sin embargo, una propiedad recién puesta a la venta en las Bahamas cuestiona esa imagen: su precio ronda los 870.000 euros, una cifra inferior a la que alcanzan numerosos áticos en los barrios más exclusivos de Madrid.
La protagonista es Hawk’s Nest Cay, una isla de unas 25 hectáreas situada junto a Cat Island. El anuncio ha llamado la atención por la combinación de privacidad, paisaje tropical y relativa cercanía a servicios como un puerto deportivo, una pista de aterrizaje y un complejo turístico.
Y la comparación con el mercado inmobiliario de las grandes capitales europeas resulta inevitable. Mientras el precio de las viviendas de lujo continúa escalando en ciudades como Madrid o Londres, algunos enclaves paradisíacos aparecen en el mercado con importes que, al menos sobre el papel, parecen sorprendentemente accesibles.
Un refugio tropical con servicios cercanos
Hawk’s Nest Cay ofrece playas de arena clara, vegetación exuberante y aguas tranquilas. Su costa sur presenta pequeñas elevaciones naturales con vistas panorámicas al océano, mientras que la parte norte alberga varias ensenadas aptas para el baño.
La isla se encuentra a escasos minutos del Hawk’s Nest Resort & Marina, lo que permite disfrutar del aislamiento propio de una isla privada sin renunciar a infraestructuras esenciales. Y el canal que la separa de tierra firme posee aguas profundas y protegidas, facilitando la construcción de un muelle.
Además, la zona es conocida por la pesca de marlines y macabíes, un atractivo añadido para quienes buscan combinar descanso y actividades al aire libre en un entorno privilegiado.
Un mercado tan exclusivo como cambiante
El caso de las Bahamas no es una excepción. En Croacia, la isla de Mali Kosmać se vende por unos 700.000 euros, mientras que la escocesa Mullagrach, de casi 36 hectáreas, busca comprador por unas 350.000 libras.
Aunque también hay que tener en cuenta que en el mercado de las islas privadas no es oro todo lo que reluce. Aunque la compra pueda parecer asequible en comparación con ciertos inmuebles urbanos, los costes de mantenimiento, transporte y posibles desarrollos siguen siendo elevados.
Con todo, el contraste es revelador: en plena escalada de precios en las grandes ciudades, la posibilidad de adquirir una isla caribeña por menos que un ático de lujo vuelve a demostrar hasta qué punto el mercado inmobiliario mundial es totalmente surrealista.