Xavier Bonal, catedrático de la UAB: "Si el sistema educativo fuera realmente meritocrático, los de abajo tendrían más probabilidades de llegar arriba porque son más. Pero no ocurre"
"El origen social explica el 80% del rendimiento académico. Es decir, solamente un 20% puede ser atribuible a la escuela".
En pleno debate sobre la igualdad de oportunidades, la meritocracia sigue siendo uno de los pilares sobre los que se apoya el discurso educativo. Sin embargo, cada vez más expertos cuestionan hasta qué punto ese ideal se corresponde con la realidad. ¿De verdad el sistema educativo premia el talento y el esfuerzo por igual?
Esa es precisamente la cuestión que aborda Xavier Bonal, catedrático de sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona y especialista en desigualdad educativa, en una entrevista en el podcast Carne Cruda. Su diagnóstico es claro y contundente: "La meritocracia son los padres, sin duda".
¿Existe la meritocracia?
Bonal reconoce que el sistema ha mejorado en las últimas décadas. "Ha habido más oportunidades de las que había", explica, en referencia a la expansión del acceso a la educación. Sin embargo, puntualiza rápidamente: "Aunque seguimos observando más reproducción que movilidad". Es decir, aunque más personas acceden a niveles educativos más altos, las posiciones sociales siguen heredándose en gran medida. Y el catedrático lo ilustra con una idea clave: "Si el sistema fuera realmente meritocrático, la probabilidad de que cualquier individuo alcanzara las posiciones más altas debería ser la misma. Los de abajo tendrían más probabilidades de estar arriba, porque son más. Pero eso no ocurre”, subraya
Para el sociólogo, el concepto de meritocracia no solo es limitado, sino que además se utiliza de forma interesada. "No solamente no existe, sino que además se utiliza ideológicamente de forma muy estratégica para legitimar que siga existiendo esa reproducción".
En otras palabras, el discurso meritocrático sirve para justificar desigualdades estructurales, trasladando la responsabilidad al individuo y no al sistema.
Segregación y desigualdad
Uno de los datos más contundentes que aporta Bonal tiene que ver con el impacto del entorno familiar: "El origen social explica el 80% del rendimiento académico. Es decir, solamente un 20% puede ser atribuible a lo que llamamos ‘el efecto escuela".
Un dato que desmonta la idea de que todos los estudiantes compiten en igualdad de condiciones. "Si comparas escuelas privadas y públicas, las privadas suelen tener mejores resultados; pero si comparas alumnos del mismo nivel socioeconómico, esas diferencias desaparecen. Con lo cual, la segregación es un factor muy importante", explica.
Y la desigualdad no se limita al aula. Bonal advierte de que en los últimos años se ha ampliado a otros ámbitos: actividades extraescolares, experiencias culturales o refuerzo educativo.
El profesorado, desbordado
"En los últimos años estamos asistiendo a una cierta amplificación de los factores de desigualdad porque se están proyectando también en otros terrenos, por ejemplo el gasto privado de las familias en educación ha crecido de forma ininterrumpida y es hasta cuatro o cinco veces superior en los niveles de renta más altos", apunta.
A esto también se suma un cambio demográfico significativo. "En dos décadas, los estudiantes de origen inmigrante han pasado de representar un 2-3% del alumnado a más del 15% y con un perfil además que cada vez es de mayor complejidad social", indica el catedrático.
"Con lo cual en las escuelas públicas no solamente va tendiendo a ver más alumnado de origen social desfavorecido, sino con una casuística muy compleja", apunta, añadiendo que eso también explica "parte del malestar docente".
"El profesorado se encuentra en estos momentos muy desbordado en según qué entornos, porque el volumen de diversidad que tiene que atender es muy alto", añade Bonal, lo que incrementa la presión sobre determinados centros, especialmente públicos.
El auge de la educación privada
Otro de los fenómenos recientes es el crecimiento de la educación privada, impulsada incluso por fondos de inversión. "Estamos asistiendo a algo curioso: la educación se ha convertido en un espacio codiciado y atractivo para los fondos de capital", explica. Este fenómeno es especialmente visible en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, donde proliferan centros de élite. "Está creciendo el número de escuelas completamente privadas en según qué entornos, como la Comunidad de Madrid, donde se les ha puesto una alfombra roja prácticamente para instalarse", denuncia.
"Con la caída de la natalidad, la concertada está perdiendo terreno ante la pública, pero sobre todo ante la privada sin subvencionar", asegura el investigador. Una información que el presentador de Carne Cruda, Javier Gallego, respalda: “Por eso nos sorprende que España se haya convertido en el país preferido para la educación británica de élite, con 143 colegios más que los de Francia, Italia y Portugal juntos y con Madrid como la sede por excelencia”.