China quiere resolver uno de los principales problemas de la robótica y fabricar manos que funcionen como las humanas: "Nadie sabe cómo hacerlo"
Uno de los grandes retos tecnológicos de China pasa por fabricar manos robóticas muy similares a las humanas.
Las manos con las que sujetas el móvil mientras lees este artículo son una maravilla difícil de replicar. Y no sólo por la capacidad de mover el dedo índice arriba y abajo sin soltar el teléfono, sino por acciones como atarte los cordones o abotonarte una camisa. Cualquiera de ellas requiere de una coordinación neurológica más sofisticada de lo que crees.
Por este motivo las manos se han convertido en uno de los mayores desafíos que enfrenta actualmente la robótica. A pesar de los avances tecnológicos y del desarrollo de la inteligencia artificial, que los robots humanoides puedan utilizar las manos del mismo modo en el que lo hacen las personas parece ciencia ficción.
China es consciente de ello y está centrando gran parte de sus esfuerzos en alcanzar este hito. Empresas como LinkerBot se dedican a desarrollar manos que puedan ser similares a las humanas. Además, hay una nueva generación de startups chinas que se dedican a la embodied AI (IA incorporada) y en la construcción de manos para robots.
Una industria en plena expansión
China tiene más de un millón de empresas robóticas registradas, lo que hace una idea de la importancia de este sector en el gigante asiático. Y las compañías tecnológicas que se dedican a desarrollar manos generaron un total de 50.000 millones de yuanes en 2025 (6.400 millones de euros). En 2024 la industria generaba 13.000 millones de yuanes (1.600 millones de euros).
Las ventajas competitivas que presenta China en este mercado respecto a otros países son arrolladoras: disponen de una gran cadena de suministro manufacturera, disfrutan de acceso a componentes desarrollados para la industria de vehículos eléctricos y cuentan con apoyo gubernamental y producción a gran escala.
“Estamos creando robots para que los humanos puedan vivir una vida mejor y más próspera”, afirma Alex Zhou, fundador de la startup tecnológica Linkerbot, a The Guardian. "No queremos suplantar mano de obra", añade.
Cómo enseñar a las manos a comportarse igual que las de un humano
“Los dos problemas fundamentales son medir cómo se mueve una persona y qué toca o siente”, expone Pan Yunzhe, fundador de Wuji Technology, una empresa de manos robóticas con sede en Shenzhen.
Uno de los últimos productos estrella de esta compañía es el guante Wuji, un artilugio que sirve para recopilar datos muy precisos sobre las manos, como los movimientos de una acción concreta o la información sobre la presión y el tacto. Una persona se lo enfuda y el aguante empieza a recopilar datos por sí solo. Este es un primer paso para que los robots adquieran habilidades como romper un huevo en el borde de una sartén.
"El reto de fabricar estas manos ya se está resolviendo, pero controlarlas... eso ya es otra historia", resume a The Guardian Nathan Lepora, profesor de robótica e inteligencia artificial en la Universidad de Bristol.
La tecnología actual está muy lejos de permitir a los robots controlar sus propias manos porque se trata de una cuestión "mucho más compleja que la locomoción", confirma Pan. El empresario cree que hasta que los robots no alcancen estas habilidades solo serán útiles para desplazarse por el espacio y hacer tareas muy sencillas.
Aunque avances como el guante Wuji son una enorme ayuda para superar este reto, todavía resultan necesarias muchas horas de recopilación de datos y de entrenamiento. Y aún así, no es del todo seguro que los robots vayan a aprender a usar las manos como una persona. "Nadie sabe cómo conseguirlo", subraya Lepora.