Mide 42 metros, desplaza 160 toneladas de agua y ya está conectada a la red: la boya vasca que genera electricidad con el movimiento de las olas
La energía undimotriz podría convertirse en los próximos años en un nuevo complemento para el sistema eléctrico.

El mar contiene una enorme cantidad de energía que, desde hace décadas, ingenieros e investigadores intentan transformar en electricidad de forma eficiente. Uno de los proyectos más avanzados de Europa se encuentra frente a la costa de Bizkaia, donde una gigantesca boya de 42 metros (14 pisos de altura) ya ha comenzado una nueva fase de pruebas tras conectarse con éxito a la red eléctrica.
Desarrollada por la empresa vasca Idom, la plataforma Marmok-A-5 busca demostrar que la energía de las olas puede convertirse en una fuente renovable capaz de complementar la producción eólica y solar.
Aunque por ahora se trata de un demostrador tecnológico, sus impulsores consideran que representa un paso importante hacia la comercialización de este tipo de sistemas.
Una boya de 42 metros anclada a 90 metros de profundidad
La instalación se encuentra en la plataforma marina Bimep, situada frente a la costa de Bizkaia y destinada al ensayo de tecnologías de energías marinas.
La estructura, denominada Marmok-A-5, tiene 42 metros de altura, de los cuales unos cinco sobresalen sobre la superficie del mar. Su diámetro alcanza los cinco metros y permanece anclada al fondo marino, situado a casi 90 metros de profundidad.
En total, la boya desplaza alrededor de 160 toneladas de agua, lo que le permite mantener la estabilidad necesaria para operar en condiciones reales de navegación.
Así transforma las olas en electricidad
El funcionamiento del sistema se basa en una tecnología conocida como columna de agua oscilante. En el interior de la boya existe una gran columna de agua que asciende y desciende continuamente, impulsada por el movimiento de las olas.
Ese desplazamiento comprime y expande una cámara de aire situada en la parte superior de la estructura. El aire circula entonces a través de una turbina especial, que comienza a girar independientemente de la dirección del flujo.
La energía mecánica generada por esa turbina se convierte posteriormente en electricidad, que viaja mediante un cable submarino hasta la red eléctrica terrestre.
Capaz de abastecer a una veintena de viviendas
En esta fase experimental, Marmok-A-5 puede alcanzar una potencia máxima de 30 kilovatios (kW). Aunque esta cifra todavía está lejos de las grandes centrales eléctricas, resulta suficiente para suministrar electricidad a unas 15 o 20 viviendas, dependiendo de su consumo.
Más allá de la energía producida, el verdadero objetivo consiste en recopilar datos sobre el comportamiento del sistema en condiciones reales de mar abierto y comprobar su resistencia durante largos periodos.
Tecnología mejorada para soportar el océano
La nueva versión incorpora importantes mejoras respecto a los prototipos anteriores que comenzaron a probarse en 2016. Entre ellas destacan sistemas inteligentes de control, palas regulables para optimizar el rendimiento, baterías integradas y nuevos sistemas electrónicos para mejorar la eficiencia energética.
Todas estas innovaciones buscan aumentar la producción eléctrica y reducir el coste de mantenimiento, uno de los grandes retos de la energía undimotriz.
Un proyecto respaldado por Europa
El desarrollo forma parte del programa europeo EuropeWave, una iniciativa que destina alrededor de 20 millones de euros al desarrollo de tecnologías capaces de aprovechar la fuerza del oleaje.
Según explica Borja de Miguel, director del proyecto en Idom, haber completado con éxito la instalación y la conexión a la red supone uno de los hitos más importantes del programa. Los datos obtenidos durante esta campaña permitirán seguir perfeccionando el diseño antes de plantear su posible explotación comercial.
Una carrera internacional por aprovechar la energía de las olas
Pero Bizkaia tiene otros "compañeros" de viaje. En los últimos años han surgido iniciativas similares en distintos países con el objetivo de convertir el movimiento del océano en electricidad.
Entre ellas destacan el dispositivo OE-25, instalado frente a Hawái, nuevos convertidores desarrollados en Australia o el proyecto impulsado por la empresa danesa Wavepiston para construir una instalación de hasta 50 megavatios en Barbados.
El reto de una energía con enorme potencial
Los océanos almacenan una cantidad de energía muy superior a la que actualmente es posible aprovechar. Sin embargo, transformar ese recurso en electricidad de forma rentable sigue siendo uno de los mayores desafíos de la ingeniería marina.
Si proyectos como Marmok-A-5 logran demostrar su viabilidad técnica y económica, la energía undimotriz podría convertirse en los próximos años en un nuevo complemento para el sistema eléctrico, especialmente en países con amplias costas y fuerte actividad marítima como España.
