Tres piernas, dos cabezas y seis dedos: los 2.000 intentos fallidos para crear a Tilly Norwood, la primera 'actriz' de inteligencia artificial
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Tres piernas, dos cabezas y seis dedos: los 2.000 intentos fallidos para crear a Tilly Norwood, la primera 'actriz' de inteligencia artificial

La creadora de la primera actriz generada por inteligencia artificial necesitó cerca de 2.000 pruebas para darle forma.

Montaje de una persona junto a mensajes generados por un chatbot de la IA.Getty Images

La industria del cine lleva meses discutiendo si la inteligencia artificial acabará cambiándolo todo. Pero antes de convertirse en uno de los nombres más polémicos de Hollywood, Tilly Norwood fue algo mucho menos sofisticado: una sucesión interminable de errores imposibles.

Tres piernas, dos cabezas o seis dedos en una mano. También rostros deformados. Cuerpos imposibles. O versiones que parecían personajes de videojuegos, modelos de anime o copias extrañas de celebridades. Hubo incluso una especie de mezcla entre Lara Croft y Kim Kardashian. En esas andamos.

Así nació la que sus creadores presentan como la primera "actriz" de inteligencia artificial del mundo. Y el proceso estuvo muy lejos de la perfección tecnológica que muchos imaginan.

Detrás del proyecto está Eline van der Velden, actriz, productora y fundadora de la empresa británica Particle 6. Su objetivo era crear un personaje virtual capaz de actuar, conversar y participar en producciones audiovisuales utilizando distintas herramientas de inteligencia artificial.

Dos mil intentos para encontrar una cara

Según relata el reportaje de The New York Times, Van der Velden comenzó el proceso en 2024 utilizando instrucciones de texto para generar la imagen de una actriz ficticia que pudiera funcionar a escala global. Quería que fuera atractiva, cercana, carismática y reconocible, pero sin parecer una copia de nadie.

Las primeras versiones fueron un desastre. Algunas imágenes parecían demasiado artificiales. Otras tenían un aspecto excesivamente sexualizado. Muchas aparecían medio desnudas sin que nadie lo hubiera pedido. Varias sufrían los conocidos fallos de la IA generativa: dedos de más, extremidades duplicadas o rostros imposibles.

La propia creadora reconoce que fueron necesarios alrededor de 2.000 intentos antes de encontrar una versión que funcionara. En ese proceso fueron ajustando detalles una y otra vez: el color de los ojos, el tipo de sonrisa, la piel, las pecas, el cabello o las proporciones faciales.

Finalmente apareció la imagen que terminaría convirtiéndose en Tilly Norwood: una joven de aspecto británico, sonrisa amable, ojos expresivos y un rostro diseñado para resultar familiar a públicos de distintos países.

Una actriz sin cuerpo

Tilly no es una única tecnología. Su apariencia se genera mediante distintas herramientas de inteligencia artificial. Su voz procede de sistemas de síntesis vocal. Sus respuestas se apoyan en modelos conversacionales. Y cuando debe actuar escenas complejas, puede utilizar incluso la interpretación de una actriz real mediante captura de movimiento.

Durante la entrevista realizada por The New York Times, la periodista Taffy Brodesser-Akner conversó con Tilly a través de un ordenador portátil como si estuviera entrevistando a una estrella de cine tradicional.

La experiencia resultó extraña incluso para una reportera acostumbrada a entrevistar a celebridades. En ocasiones, la cabeza del personaje parecía deformarse brevemente mientras procesaba una respuesta. En otras, las pausas hacían evidente que detrás no había una persona, sino una compleja combinación de algoritmos.

La actriz que ha enfadado a Hollywood

Lo llamativo es que Tilly se convirtió en una figura polémica incluso antes de protagonizar ninguna película.

Desde su presentación pública en 2025, sindicatos de actores, intérpretes y profesionales del sector han mostrado su preocupación por el uso de este tipo de tecnologías. El sindicato estadounidense SAG-AFTRA llegó a afirmar que Tilly no es una actriz, sino un personaje generado mediante sistemas entrenados con el trabajo previo de miles de profesionales.

Sus defensores sostienen que se trata simplemente de una herramienta creativa. Sus detractores temen que sea el primer paso hacia una industria donde los estudios puedan prescindir cada vez más de actores reales.

Más allá de Tilly

Quizá la paradoja más llamativa es que la historia de Tilly Norwood no trata realmente sobre una inteligencia artificial.

Trata sobre una pregunta que empieza a recorrer Hollywood, las redacciones, las editoriales y buena parte de las industrias creativas: qué seguirá siendo exclusivamente humano cuando las máquinas aprendan a imitar casi cualquier cosa.

Por ahora, al menos, la supuesta actriz perfecta nació después de miles de errores muy poco perfectos. Tres piernas, dos cabezas, seis dedos y una larga lista de fallos que recuerdan que, detrás de toda revolución tecnológica, todavía hay mucho ensayo, error y una buena dosis de improvisación.

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Creo que soy periodista desde que nací, o eso dice mi madre. Desde ese momento hasta ahora han pasado muchas cosas. Soy de Azuébar, un pueblecito de apenas 300 personas del interior de Castellón y, aunque estudié, entre en mi querida ‘terreta’ (Grado en Periodismo por la Universitat Jaume I) y Salamanca (Máster en Comunicación e Información Deportiva por la Universidad Pontificia de Salamanca), aprendí la profesión en la Agencia EFE, donde cubrí los Juegos de Río 2016, los de Tokio 2020, los de París 2024, así como también los Juegos Olímpicos de Invierno de Pieongchang 2018 y de Pekín 2022. Además, cubrí los Mundiales de fútbol de Rusia 2018 y Qatar 2022.

 

Por otra parte, abrí una extensa etapa como autónomo en la que he colaborado con ‘El Independiente’, el ‘Playas de Castellón, la ‘Revista Volata’, ‘Súper Deporte’, ‘Yo Soy Noticia’ o ‘Ciclo 21’, antes de aterrizar en el Huffington Post. 

 

Si alguna vez me necesitas y no me encuentras, búscame en una pista de tenis. Te puedo recomendar la mejor novela negra de cada país y hablar durante horas del cine de los 80 y 90. Ah, por cierto, acierto todas las preguntas naranjas del Trivial. 

 


 

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