El faro más antiguo del mundo lleva casi 1.900 años encendiéndose cada noche y está en España: la torre romana de 55 metros que sigue guiando barcos
El único del planeta que nunca ha dejado de prestar servicio.

Mientras la mayoría de los monumentos históricos han quedado como testigos del pasado, hay uno que continúa desempeñando exactamente la misma función para la que fue construido hace casi dos milenios.
Se trata de la Torre de Hércules, en A Coruña, el faro romano más antiguo del mundo que sigue en funcionamiento y que, noche tras noche, continúa guiando a los barcos que navegan por el Atlántico.
Con una altura de 55 metros y una historia que se remonta a finales del siglo I o comienzos del II d. C., esta construcción, considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es una de las mayores joyas de la ingeniería romana conservadas hasta nuestros días.
Casi dos mil años iluminando el Atlántico
La Torre de Hércules fue construida durante el mandato del emperador Trajano por el arquitecto lusitano Cayo Sevio Lupo, cuyo nombre todavía puede leerse en una inscripción conservada en la base del monumento.
Desde sus orígenes, su misión fue servir de referencia para los navegantes que recorrían uno de los tramos más complejos de la costa atlántica europea. Y fue a finales del siglo XVIII cuando el ingeniero militar Eustaquio Giannini dirigió una profunda restauración que dotó al faro de su aspecto neoclásico actual.
Sin embargo, la intervención respetó el núcleo romano original, que permanece intacto y conserva incluso la rampa helicoidal utilizada antiguamente para transportar el combustible hasta la linterna.
Actualmente, la torre alcanza los 55 metros de altura y continúa siendo un faro plenamente operativo. Su luz tiene un alcance aproximado de 24 millas náuticas, lo que permite que siga desempeñando un papel esencial para la navegación moderna.
Un monumento único en el mundo
La singularidad de la Torre de Hércules reside en que es el único faro romano del planeta que nunca ha dejado de prestar servicio. Precisamente esa continuidad de uso, junto con su excelente estado de conservación y su integración en el paisaje costero de A Coruña, fueron algunos de los motivos que llevaron a la UNESCO a incluirla en la lista de Patrimonio Mundial en 2009.
El monumento se levanta sobre un promontorio situado a 57 metros sobre el nivel del mar, una ubicación estratégica que amplía notablemente su alcance visual sobre el océano.
Eso sí, para disfrutar de las vistas desde su parte superior es necesario ascender sus 234 escalones, un recorrido que culmina con una panorámica privilegiada del Atlántico y del litoral gallego.
Más allá de su valor histórico, la Torre de Hércules también forma parte de la identidad de la ciudad. La tradición medieval cuenta que Hércules derrotó en este lugar al gigante Gerión y levantó la torre sobre su tumba, una leyenda que todavía perdura y que incluso aparece representada en el escudo de A Coruña.
Un símbolo que desafía el paso del tiempo
A diferencia de otros grandes monumentos de la Antigüedad, la Torre de Hércules no ha quedado relegada a una función exclusivamente turística. Cada noche sigue encendiendo su luz para orientar a los barcos, exactamente igual que lo hacía hace casi 1.900 años.
Su permanencia demuestra la extraordinaria calidad de la ingeniería romana, capaz de crear una infraestructura que ha resistido siglos de temporales, salitre y transformaciones sin perder su utilidad. Pocos edificios pueden presumir de haber cumplido la misma misión durante tanto tiempo.
Por ello, la Torre de Hércules no solo representa uno de los grandes tesoros históricos de España, sino también un ejemplo excepcional de cómo una construcción de casi dos milenios puede seguir plenamente integrada en la vida cotidiana.
