Carlos III se lleva todos los aplausos de los expertos en protocolo por hacer esto al darle la mano a Trump
"Trump está intentando su apretón de manos tóxico de beta-macho...".
Los reyes británicos, Carlos III y Camila, han aterrizado en Estados Unidos para pasar allí cuatro días de visita de Estado. El encargado de recibirlos en la Casa Blanca, como no podía ser de otra manera, ha sido Donald Trump.
Para hacerles sentir como en casa, el dirigente de Estados Unidos, que recientemente ha sufrido un tercer intento de asesinato, los llevó a tomar el té en Salón Verde, donde ya se sumó Melania Trump.
Tras la reunión, el presidente norteamericano llevó a los monarcas en un recorrido por la recién renovada colmena de la Casa Blanca, ubicada en el Jardín Sur, una instalación que, según el Gobierno, es parte de sus esfuerzos por promover iniciativas medioambientales dentro del complejo.
Antes de todo esto tuvo lugar el clásico saludo entre mandatarios, momento que Donald Trump usa para demostrar su poder. Como es costumbre, el presidente de Estados Unidos da la mano a su interlocutor y trata de moverlo hacia delante y hacia detrás como señal de dominio. Algo que ya le pasó a Pedro Sánchez.
En este caso, el rey Carlos III, que ya tiene experiencia, no se dejó zarandear por el presidente de Estados Unidos, algo que ha llamado la atención de expertos en protocolo y comunicación no verbal.
"Trump está intentando su apretón de manos tóxico de beta-macho, y Charles no le da absolutamente ningún espacio a eso", dice uno de los mensajes que ha publicado el vídeo, que tiene en pocas horas un alcance de más de dos millones de usuarios.
Carlos III al Congreso
El rey de Inglaterra llega a Washington en un momento de tensión entre los dos países, siempre aliados. Todo a cuenta de los continuos ataques de Trump contra el primer ministro británico Starmer, por no apoyar la ofensiva estadounidense contra Irán.
Este martes, ambos tendrán una nueva visita a la Casa Blanca y, posteriormente, el rey británico, en la que es su primera visita de Estado a EE.UU., se dirigirá al Congreso de Estados Unidos en una sesión conjunta.
Un momento histórico ya que será la primera vez que un miembro de la realeza británica se dirija al Congreso desde 1991, cuando la reina Isabel II se convirtió en la primera monarca británica en hablar ante la Cámara.