INTERNACIONAL
23/10/2015 07:52 CEST | Actualizado 23/10/2015 08:11 CEST

Merkel lanza una cruzada contra la migración irregular

GERARD JULIEN/AFP

La sociedad civil lo estaba avisando: "La Unión Europea (UE) pretende utilizar esa imagen de acogida [a refugiados] como palanca para legitimar la expulsión decenas de miles de personas". Este jueves, la canciller Angela Merkel, abanderada del recibimiento a quienes huyen de guerras y conflictos, lo dejó claro en Madrid: a los inmigrantes que lleguen a la UE por razones económicas, "aunque nos duela el corazón, hay que dejarles claro que se tienen que ir".

En ese paquete pueden entrar migrantes que llevan años viviendo en Europa, que tienen arraigo porque tienen familia, pero no tienen papeles porque han perdido el trabajo, por ejemplo, como advierten las organizaciones no gubernamentales. Y entran también quienes tratan de llegar porque huyen de la miseria, del hambre y las enfermedades, por más que no les acechen las bombas.

"Solo pueden quedarse en la UE los que huyen de la guerra y el terrorismo... a esos los tenemos que ayudar a encontrar un nuevo hogar", dijo Merkel en el Congreso del Partido Popular Europeo (PPE) que se ha celebrado en Madrid el miércoles y jueves, como recoge EFE. Sí recordó la canciller, para a quienes están más a su derecha como el primer ministro húngaro Viktor Orban, que "todo el que llega a Europa tiene el derecho a que se le trate como persona. Tenemos una Carta de Derechos Fundamentales y nos tiene que servir para tratar a los que lleguen de forma humanitaria".

LAS CONSIGNAS QUE NO SE APOYAN EN DATOS

Orban dijo en su intervención, anterior a la de Merkel, que es tanto el descontrol que hay en la frontera exterior de la UE, que la migración incluye a migrantes económicos, refugiados e incluso "combatientes extranjeros".

Dirigentes europeos, incluido el ministro de Interior español, Jorge Fernández Díaz/a> y e incluso líderes religiosos como el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, agitan la bandera del miedo a que entre quienes llegan se encuentren yihadistas, pero como recordó Francesca Friz-Prguda, representante de ACNUR en España, en una mesa redonda este jueves en Madrid, "en casi cinco años de guerra en Siria y miles de movimientos de población, hasta ahora no ha habido ningún caso de infiltrado yihadista".

Pero quienes pretenden blindar Europa insisten. Orban ha calificado como "imprescindible" que se establezca un control de la inmigración no regulada para garantizar la seguridad interna, un ámbito en el que ha apelado a la colaboración de los Estados miembros en la gestión fronteriza.

Orban, que en el PPE y en toda la UE ha destacado por su dureza ante la inmigración, recalcó que "considerar víctimas a los inmigrantes no implica que no tengamos la responsabilidad de devolverles a sus hogares", porque "nuestro objetivo no puede ser darles una vida europea".

"Nuestros ciudadanos se preguntan si ellos han autorizado la entrada de millones de migrantes en Europa, se preguntan por qué no hemos aplicado Schengen. Tenemos que ser valientes, dejar de lado lo políticamente correcto y hablar de nuestro propio continente sin hipocresía", subrayó el jefe del Gobierno húngaro.

El presidente del PPE, Joseph Daul, manifestó que para que Schengen pueda funcionar, "no podemos aceptar toda la miseria del mundo". Otro de los mensajes europeos, la supuesta invasión, cuando lo cierto es que el 80% de los refugiados y migrantes del planeta están en países en desarrollo.

LA MILITARIZACIÓN COMO ÚNICA POLÍTICA MIGRATORIA

El PPE, formado por los partidos de centro-derecha de la UE, puso la seguridad de su frontera exterior como un factor clave en la política migratoria, calificada por muchos dirigentes como el mayor desafío al que se enfrenta. En la línea de lo aprobado en la resolución sobre migración, los dirigentes populares dejaron claro que tiene que haber solidaridad con los inmigrantes, pero que al mismo tiempo tiene que haber una política de protección de fronteras.

El presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, afirmó que ante la crisis migratoria que afecta a Europa "no podemos permitir que la solidaridad implique ingenuidad y que la libertad implique caos". "Las autoridades tienen la obligación de proteger la seguridad de sus comunidades. Hoy el centroderecha tiene como misión el restablecimiento de las fronteras exteriores de Europa", recalcó Tusk.

"Hemos perdido nuestra capacidad de proteger nuestras fronteras. Nuestra apertura es una muestra de nuestra debilidad", incidió Tusk, quien, paradójicamente al mismo tiempo, previno contra las insinuaciones xenófobas y populistas.

Para la representante de ACNUR, que advierte contra mensajes como los de Tusk y le recuerda que siendo polaco no debería olvidar que su país sabe muy bien lo que es tratar de buscar cobijo y ser refugiado, "la Europa fortaleza es una ilusión y tenemos que ser muy conscientes". "No se puede parar. A las personas desesperadas no les las puede parar ni con vallas, ni con riesgos mortales para sus vidas ni con la militarización de las fronteras", dijo por experiencia.

REFORMAR SCHENGEN Y REFORZAR LAS FRONTERAS

Algunos dirigentes, como el expresidente francés Nikolas Sarkozy, incluso plantearon la necesidad de reformar el Tratado Schengen, por el que se regulan las fronteras exteriores de la UE. "No podemos responder a este desafío migratorio con el antiguo Schengen, que está obsoleto y se está derrumbando por todas partes", dijo el expresidente francés.

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, se mostró partidario de reforzar la Agencia Frontex de protección fronteras, como hicieron con anterioridad Angela Merkel y el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker.

Asimismo, ha apostado por una cooperación eficaz de la UE con las autoridades de terceros países para evitar la trata de personas, reforzar la lucha contra las mafias y "terminar con los dramáticos espectáculos que vemos constantemente en el mar mediterráneo y lugares cercanos".

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