INTERNACIONAL
03/03/2018 10:44 CET | Actualizado 03/03/2018 10:44 CET

¿Cumplirá Trump su palabra con las armas? No lo hizo con la inmigración

Solo el tiempo dirá si el presidente hablaba en serio a la hora de abordar el problema.

El presidente Donald Trump convocó a los legisladores para algo poco habitual en la política actual: una reunión importante, que no entraba en los planes, para debatir sobre un polémico problema que ha provocado que el presidente rompiera ante las cámaras una tradición ortodoxa del partido republicano.

En el evento televisado del pasado miércoles, Trump adoptó un tono moderado y animó a un grupo de republicanos y demócratas a que abordaran lo antes posible la reforma integral de la ley de armas. Reprendió a los republicanos de la sala por su poca disposición a oponerse a la Asociación Nacional del Rifle (NRA en inglés), el grupo de presión más importante del país a favor de las armas. Incluso mostró su apoyo a ideas como la verificación universal de antecedentes y la subida de la edad mínima para comprar un arma de fuego.​​​​​

Este cambio de postura de Trump al centro entre ambos extremos, que se produce dos semanas después del trágico tiroteo en el instituto de Florida, suscitó sonrisas y gestos de victoria entre varios de los demócratas que estaban presentes en la reunión. Incluso a los republicanos los pilló por sorpresa.

"Me pareció fascinante y surrealista", declaró posteriormente John Cornyn, senador republicano por Texas.

Kevin Lamarque / Reuters
Donald Trump, junto al senador republicano por Texas John Cornyn y la senadora demócrata por California Dianne Feinstein, durante una reunión con miembros de ambos partidos para debatir sobre la seguridad en las escuelas y las comunidades, tras el tiroteo del instituto de Florida.

Sin embargo, por positiva que fuera la reunión, los demócratas advierten que hay motivos para mantener el escepticismo. La actitud de Trump, por ejemplo, fue prácticamente idéntica a la que mantuvo en una reunión en enero con los legisladores para debatir la forma de abordar el asunto de los dreamerso soñadores, los jóvenes sin documentación que llegaron a Estados Unidos siendo niños gracias al programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia). En este tiempo ha recurrido a tópicos, pero ha acabado dando la espalda a un acuerdo entre ambos partidos.

"Ha sido como ver una repetición de la reunión sobre inmigración. Esperemos que el desenlace sea diferente", comentó un ayudante de uno de los senadores demócratas en declaraciones a la edición estadounidense del HuffPost.

Los partidarios de unas leyes más estrictas de control de armas están deseando que Trump ponga en marcha algunas medidas a las que los más ortodoxos normalmente se opondrían. Esperan aprovechar la volubilidad del presidente en materia de política y la rápida reacción del Congreso tras el tiroteo masivo de Florida que terminó con 17 fallecidos.

El debate de las armas ha sido como una repetición del de la inmigración. Esperemos que el desenlace sea diferente.

Cuando la senadora demócrata por Minnesota Amy Klobuchar sugirió ofrecer una mayor protección contra la violencia con armas para las víctimas de violencia doméstica, Trump estuvo de acuerdo. Para sorpresa de muchos de los miembros de su partido, Trump rechazó la idea de incluir medidas defendidas por los republicanos para permitir la portación oculta, un permiso para poder llevar encima armas de un estado a otro si se hace de forma no visible. Dicho de forma general, el mensaje que dio Trump es que quería convertir "una gran disposición legislativa" en ley, aunque no especificó cómo iba a ser.

La incógnita es si este entusiasta Trump de la reunión del miércoles seguirá siendo el mismo en los tiempos venideros. El debate sobre inmigración anticipa muchos motivos para seguir siendo escépticos.

"Todo el mundo se me está acercando para decirme: 'Acabamos de pasar por lo mismo que pasamos en la reunión del DACA", confesó el senador demócrata por Illinois Dick Durbin en declaraciones al HuffPost.

"¿Por qué habríamos de creer [al presidente]?", añadió.

Durante la reunión televisada del pasado mes de enero, Trump expuso cuatro medidas básicas en materia de inmigración para elaborar un proyecto de ley para ayudar a los 700.000 soñadores a los que puso en riesgo de deportación al cancelar el plan DACA. Sin embargo, señaló que estaba dispuesto a ser flexible con lo que decidiera elaborar el Congreso.

¿Por qué habríamos de creer al presidente?

"No voy a decir 'yo quiero esto' o 'yo quiero lo otro'. Lo voy a firmar", declaró Trump entonces.

No tardó en venirse abajo todo eso. Dos días más tarde, Trump mantuvo una reunión fuera de cámaras con varios legisladores en la que el senador Dick Durbin y Lindsey Graham, senador republicano por Carolina del Sur, hicieron una propuesta bipartidista para concederle la legalidad a los soñadores, reforzar la seguridad en las fronteras y aplicar ciertos ajustes al sistema de inmigración. Trump rechazó la propuesta y pronunció sus presuntas e infames palabras sobre que Haití, El Salvador y algunos países africanos son unos "agujeros de mierda". (Él lo niega, pese a que Dick Durbin lo ha confirmado públicamente).

A partir de entonces, Lindsey Graham empezó a hablar del "Trump del martes" y el "Trump del jueves", en referencia al repentino cambio de postura del presidente en cuestión de días.

Posteriormente, Trump endureció su postura con respecto a lo que estaba dispuesto a aceptar para ayudar a los soñadores e hizo especial énfasis en que se incluyeran sus exigencias exactas si querían aplicar cambios importantes al sistema de inmigración legal. Su administración comenzó a mantener llamadas telefónicas desde la Casa Blanca con los periodistas para arremeter contra las propuestas bipartidistas. El Departamento de Seguridad Nacional llegó a emitir un comunicado que acusaba a los senadores de apoyar medidas políticas que podrían en peligro las vidas de los estadounidenses.

Cuando el Senado celebró la votación sobre inmigración, ninguna propuesta consiguió los 60 votos necesarios para la aprobación. La propuesta bipartidista presentada por los senadores Mike Rounds (republicano por Dakota del Sur) y Angus King (candidato independiente por Maine) recibió 54 votos, mientras que la propuesta apoyada por Trump solo obtuvo 39.

Pese a eso, Amy Klobuchar declaró tras la última reunión que se mantenía moderadamente optimista con las probabilidades de conseguir algún tipo de reforma de la ley de armas, ya que Trump parecía haber explicado su postura de forma algo más clara.

"No sé hasta qué punto podría haber sido más transparente", admitió la senadora.

Chris Murphy, senador demócrata por Connecticut y uno de los mayores defensores del control de armas, opinó que solo el tiempo dirá si el presidente hablaba en serio a la hora de abordar el problema.

"Si viene aquí [al Capitolio] y manda aquí a su gente a apoyar las verificaciones universales de antecedentes, aprobarán la medida", aseguró Chris Murphy.

"Voy a vigilar de cerca los movimientos de la Casa Blanca en los próximos días. La Casa Blanca ahora puede lanzar una campaña para lograr que se apruebe la medida de las verificaciones universales de antecedentes, como prometió el presidente, o puede quedarse sin hacer nada", resumió.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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