INTERNACIONAL
12/09/2018 13:12 CEST | Actualizado 12/09/2018 14:54 CEST

La Eurocámara da el primer paso para activar el proceso sancionador a Hungría

La autora del informe, Judith Sargentini, contra Orbán, celebra el voto en el Parlamento Europeo.
REUTERS
La autora del informe, Judith Sargentini, contra Orbán, celebra el voto en el Parlamento Europeo.

El Parlamento Europeo ha aprobado con 448 votos a favor, 197 en contra y 48 abstenciones, sancionar a Hungría por las políticas del presidente Viktor Orbán. Es un varapalo para el líder húngaro, que el pasado martes denunció una "caza de brujas" y que ha visto cómo, tras esta votación, se ha dado el visto bueno al informe que pide la puesta en marcha del artículo 7 del Tratado de la Unión por la vulneración de los "valores fundacionales de la UE". Se abre un proceso que, en última instancia, podría llevar a suspender el derecho a voto de Hungría en la toma de decisiones del Consejo.

Es la primera vez que el Parlamento Europeo da este paso, aunque para que el llamado "botón nuclear" llegara a ser efectivo es necesario que así lo decidan de manera unánime los Estados miembros, lo que hace poco probable que el castigo llegue a aplicarse contra Budapest.

Durante los últimos años, los temas que más han generado el rechazo de Bruselas han sido los siguientes:

  • El funcionamiento del sistema constitucional y electoral.
  • La independencia del poder judicial y de otras instituciones y los derechos de los jueces.
  • La corrupción y los conflictos de intereses.
  • La protección de datos y de la intimidad.
  • La libertad de expresión.
  • La libertad de cátedra.
  • La libertad de religión.
  • La libertad de asociación.
  • El derecho a la igualdad de trato.
  • Los derechos de las personas pertenecientes a minorías, incluida la población romaní y los judíos, así como la protección frente a los mensajes de odio contra esas minorías.
  • Los derechos fundamentales de los migrantes, solicitantes de asilo y refugiados.
  • os derechos económicos y sociales.

Clave para que se active el proceso sancionador ha sido que el Partido Popular Europeo (PPE), familia a la que está adscrito el partido del primer ministro húngaro, Fidesz, diera libertad de voto a sus eurodiputados.

Judith Sargentini (Verdes, Holanda), que ha sido la persona encargada de preparar el proyecto de informe, se ha mostrado entusiasmada: "Coincidiendo con el debate sobre el estado de la Unión, el Parlamento Europeo envía un mensaje importante: defendemos los derechos de todos los europeos, incluidos los ciudadanos húngaros, y defendemos nuestros valores europeos. Ahora les toca a los líderes europeos asumir su responsabilidad y dejar de mirar desde la barrera cómo se destruye el Estado de Derecho húngaro. Esto es inaceptable para una Unión basada en la democracia, el Estado de Derecho y los derechos fundamentales".

Ahora les toca a los líderes europeos asumir su responsabilidad y dejar de mirar desde la barrera cómo se destruye el Estado de Derecho húngaro

Fidesz consiguió en las dos últimas elecciones europeas más del 51% de los votos en Hungría y para el primer ministro "son los húngaros los que deben elegir qué Europa quieren".

La gran duda ahora es la de si Orbán queda fuera del PPE, ya que, de darse, podría capitalizar la simpatía que despierta entre otros euroescépticos en la UE con un grupo propio en la Eurocámara a partir de 2019.

"¿Cómo puede ser que gente que no ha sido elegida por nadie pretenda dar lecciones a Orbán que tiene un apoyo tan grande en su país?. Señor Orbán, únase al club de Brexit, seguro que le va a gustar", le dijo este martes Nigel Farage, eurodiputado y exlíder del populista y antieuropeo Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP).

Los próximos pasos

Es la primera vez que la Eurocámara acepta poner en marcha este proceso, si bien la Comisión Europea ya aprobó en diciembre del año pasado aplicar el artículo 7 a Polonia para actuar contra las reformas judiciales de Varsovia.

La propuesta para una decisión del Consejo será ahora remitida a los Estados miembros. Estos podrán, por mayoría de cuatro quintos de sus miembros, constatar la existencia en Hungría de un riesgo claro de violación grave de los valores comunitarios. Antes, las autoridades húngaras podrán explicarse ante el Consejo, y el Parlamento deberá dar su consentimiento.

El Consejo podrá dirigir recomendaciones a Hungría para atajar la amenaza de vulneración de los valores fundacionales.

En una fase posterior, el Consejo Europeo puede dictaminar, por unanimidad y previa aprobación del PE, la existencia en Hungría de una violación grave y persistente del Estado de derecho, la democracia y los derechos fundamentales. Esto podría acabar en sanciones, como la suspensión del derecho de voto en el Consejo.