INTERNACIONAL
23/09/2018 16:13 CEST | Actualizado 23/09/2018 16:13 CEST

La ‘dreamer’ que quiere ganar a Trump: “El pueblo está cansado de que se ignore nuestra voz”

Catalina Cruz, una de las mujeres que está revolucionando el partido demócrata en EEUU, habla con El HuffPost.

CATALINA CRUZ

Catalina Cruz tiene 37 años y es de Colombia. Ayanna Pressley tiene 44 y es afroamericana. Alexandria Ocasio-Cortez tiene 28 y es de origen latino. Rashida Tlaib tiene 42 y es musulmana. Sí, todas son mujeres y, sí, todas pertenecen a etnias diferentes. Forman parte de los grupos sociales a los que más ha atacado el presidente de EEUU, Donald Trump. Y a los que más daño ha hecho. Ahora toman la revancha.

Lo hacen de la mejor manera que pueden hacerlo: ganando las elecciones en su partido, el demócrata, para medirse contra los republicanos en las llamadas midterm de noviembre [las elecciones de mitad de mandato, en las que deben elegir a los 435 integrantes de la Cámara de Representantes y a un tercio de los miembros del Senado]. Una cita que puede dificultarle, y mucho, el final de mandato a Trump. Quieren imponerse al partido del presidente abanderando la causa de las mujeres y de las minorías. Quieren hacerse con un cargo para, en definitiva, superar el shock que supuso la victoria del magnate hace ya casi dos años.

CATALINA CRUZ
Catalina Cruz durante un acto de campaña.

De hecho, aquel 8 de noviembre de 2016 fue el día en el que la mujer que encabeza la lista con la que comienza este reportaje, Catalina Cruz, decidió meterse en política. "Me sentí obligada a utilizar mi experiencia y mi carrera para combatir el odio y la injusticia que sabía que traería su mandato. Pensaba en postularme en un par de años, pero su victoria adelantó mi agenda", explica a El HuffPost. Y su decisión empezó a cambiar la historia: el pasado 14 de septiembre se impuso en las primarias demócratas de Nueva York por el distrito de Queens. Si gana las elecciones del 6 de noviembre, será la primera 'dreamer' en ocupar un cargo en NY.

Me sentí obligada a utilizar mi experiencia y mi carrera para combatir el odio y la injusticia que sabía que traería su mandato

Cruz sabe que tiene ante sí una gran oportunidad: tradicionalmente, quien gana las primarias se hace con la victoria en la elección general en la ciudad de Nueva York, donde los republicanos tienen poca influencia. Puede, además, sumar un gran tanto no sólo para ella, sino para todas las mujeres. Basta con echar un vistazo a la situación actual para darse cuenta de hasta qué punto esto es así: del total de 150 asientos en la Asamblea estatal, 45 están actualmente ocupados por mujeres de las que sólo seis son latinas. En el Senado, de 63 miembros, 15 son féminas y sólo una es latina, Marisol Alcántara, de origen dominicano, y que perdió las primarias.

Por eso Cruz no quiere perder "ni un sólo segundo". Cuando habla de usar su experiencia no lo dice por decir: con nueve años tuvo que dejar su país, Colombia, junto a su madre "huyendo de la violencia para buscar una mejor vida". Emprendió esta nueva etapa de su vida con esperanza, pero también con muchos miedos. "Fui indocumentada durante más de una década. Recuerdo llegar a EEUU un noviembre frío y con nieve, sin papeles y con muchos sueños".

Fui indocumentada durante más de una década. Recuerdo llegar a EEUU un noviembre frío y con nieve, sin papeles y con muchos sueños

"Sufrimos mucho por ser indocumentadas. A mi madre le robaron, estuvimos al borde del desahucio, tuve que estudiar y trabajar entre 40 y 50 horas para poder pagarme la universidad. Esa lucha fue la que me dio fuerzas para convertirme en abogada y luchar por la comunidad", recuerda Cruz . Pertenece, por lo tanto, a los llamados dreamers. Este término se usa para hablar de los que entraron en EEUU siendo menores de edad y de manera ilegal, ya fuera solos, acompañados de sus padres o ayudados por ellos si ya estaban asentados en el país. En todo caso, eran niños sin permiso para residir en el país que vivían con la amenaza permanente de ser deportados.

CATALINA CRUZ
Catalina Cruz junto a su madre en una imagen facilitada a El HuffPost.

Esta situación cambió con la llegada del expresidente Barack Obama, quien puso en marcha en el año 2012 el llamado plan Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés). Con él se protegía de la deportación y se concedían permisos de trabajo a estos inmigrantes. Era un permiso con vigencia de dos años y renovable. Pero Trump decretó su final en septiembre del año pasado y puso en marcha la llamada política de "tolerancia cero". Esta política está basada en dos elementos: en acusar a los adultos de cargos criminales por ingresar a Estados Unidos sin la documentación adecuada y en separar a los hijos de esos acusados, debido a que las leyes vigentes prohíben alojar a menores junto a adultos acusados de crímenes.

Y así, de la mano de estas políticas de la Administración Trump, empezaron a dar la vuelta al mundo las imágenes que han escandalizado a todo aquel que las haya visto. Niños separados de sus familias, personas enjauladas... Y esta situación ha traído de vuelta los fantasmas del pasado de Cruz: "Me recuerda a mi niñez, cuando salimos de Colombia huyendo de la violencia para buscar una vida mejor. Creo que es necesario manejar esto con responsabilidad y humanidad. Mucha de la pobreza, guerras, y violencia en los países de donde vienen estas familias fueron causadas por nuestra intervención hace muchos años. Ahora debemos tratar a estas personas con piedad y humanidad". No oculta, además, el "dolor" que siente ante un presidente que les "repudia" y que les "ataca" en lugar de "protegerles".

Por eso, quiere ganar y luchar por una vivienda asequible, por arreglar los sistemas de trenes, y por crear más protecciones para la comunidad inmigrante. "Hay que invertir más dinero en la comunidad inmigrante, trabajar en hacerse con más servicios legales con los que defenderse de las injusticias de Trump", sentencia.

CATALINA CRUZ
Catalina Cruz tras licenciarse en Derecho en una imagen facilitada a El HuffPost.

La lucha de Cruz contra el presidente de EEUU no es solo en calidad de latina. También lo es como mujer. Esta demócrata considera que hay algo "bueno" que ha generado la presidencia de Trump: el movimiento feminista se ha organizado y se ha reivindicado. "Sentimos que hay más necesidad que nunca de luchar por nuestros derechos. Lo necesitamos más que nunca", sentencia. Por eso la demócrata quiere más mujeres en el poder, pero va mucho más allá: "Para que el gobierno sea realmente representativo del pueblo necesitamos también a más personas de color, inmigrantes, etcétera".

Cruz es muy crítica con la presidencia del republicano, por lo que la posibilidad de abrir un impeachment contra él, ese proceso que podría obligarle a dejar la presidencia, le gusta. Sin embargo, considera que no es suficiente: "Sólo solucionaría una parte del problema. Lo que hay que hacer es reformar las leyes".

De momento, Cruz seguirá su lucha, que va lenta, pero con paso firme. Se enfrentará de nuevo a las urnas en noviembre, pero considera que ya no hay vuelta atrás: "Estas elecciones han mandado un mensaje claro al Presidente, a los líderes de los dos Partidos, y a país entero. El pueblo está cansado de que elijan por nosotros, de que se ignore nuestra voz mientras que las corporaciones los controlan".

Palabra de Catalina Cruz. Quédense con su(s) nombre(s).