Lobos contra corderos en las bolsas: cuando los perros pastores miran hacia otro lado

Lobos contra corderos en las bolsas: cuando los perros pastores miran hacia otro lado

Los fondos especulativos se han hecho con los mandos de los mercados financieros -empezando por los de los países más débiles, como España- y hacen subir o bajar los índices a su plena satisfacción, independientemente de la economía real. De forma oligopólica y agresiva, provocan oleadas de caídas que afectan a todas las empresas cotizadas, independientemente de su rentabilidad.

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Foto: EFE

Nada hay más contrario a su función que el hecho de que los perros pastores miren a otro lado cuando los lobos atacan al rebaño.

Ha vuelto a suceder esta semana en los mercados financieros, en repetición casi milimétrica de lo ocurrido entre agosto y septiembre de este año, cuando los fondos especulativos lanzaron un ataque brutal y coordinado en todas las bolsas del mundo para hundir los índices y hacer pingües beneficios.

El jueves, el Banco Central Europeo elevaba la compra de bonos a 1'5 billones de euros para estimular la eurozona y además bajaba los tipos. Decisiones que, por su envergadura y orientación, hubieran debido provocar una subida bursátil considerable.

No fue así, sino todo lo contrario: el argumento -que reprodujeron sin mayor análisis la mayor parte de los medios de comunicación- es que los "mercados" esperaban más y habían reaccionado con decepción.

De eso nada. La verdad es que los fondos especulativos se han hecho con los mandos de los mercados financieros -empezando por los de los países más débiles, como España- y hacen subir o bajar los índices a su plena satisfacción, independientemente de la economía real.

De forma oligopólica y agresiva, provocan oleadas de caídas que afectan a todas las empresas cotizadas, independientemente de su rentabilidad. A lo pocos días, compran a precios muy inferiores lo que ellos mismos hundieron: la diferencia es su ganancia, sin haber aportado nada más que turbulencias.

Hace unos días, por ejemplo, una de las más brillantes compañías españolas era a las 9 de la mañana noticia de portada digital por unos resultados envidiables: seis horas más tarde sufría pérdidas de más de 3 puntos en el IBEX.

También tenemos el caso de Abengoa, que, más allá de sus problemas tangibles, ha sido tratada como un guiñapo durante meses por esos mismos especuladores, actuando como los vampiros de la serie True Blood, que mantienen encadenado en el sótano a un humano al que desangran cada vez que el hambre les hace bajar las escaleras hasta que lo matan.

Con estos precedentes, ya podemos imaginar que las pérdidas en las bolsas cuando la Reserva Federal anuncie la subida de los tipos de interés serán de dos dígitos.

Los Fondos de Inversión no especulativos, los partícipes de los mismos -ahorradores de tamaño mediano o pequeño-, las empresas y la economía real terminan pagando los dividendos de los especuladores bajistas, que distorsionan los mecanismos del mercado y golpean las expectativas de crecimiento.

Así que es imprescindible pararles los pies, constatando que las regulaciones en vigor en el nivel europeo son de todo punto insuficientes.

La UE o la eurozona deberían tomar medidas drásticas que prohibieran las compras y las ventas bajistas o, al menos, que gravaran de forma elevadísima los beneficios obtenidos por las mismas y establecieran un tanto por ciento máximo de acciones prestadas muy inferior al que hoy mantienen los especuladores en muchas empresas, que en algunos casos pone los pelos de punta: echen un vistazo a la bolsa española para comprobarlo.

Recuerdo que en 2006 y 2007 el entonces presidente del Partido Socialista Europeo, el danés Rasmussen, encabezó una auténtica campaña contra los llamados Hedge Funds. Obviamente, fracasó. Pero el tiempo y la crisis le han terminado dando la razón.

Por cierto, ¿qué dicen los programas de los partidos para las elecciones del 20-D sobre este problema? Interesante pregunta.