Argentina logra el más difícil todavía para citarse con España en la final: remontada memorable con Messi en el centro de todo
El diez, con dos asistencias, volvió a echarse a su selección a la espalda.
Fue un partido de pico y pala. Trabado, intenso, 'canchero', se podría decir. Y en el barro, terreno más propicio para los argentinos, parecía que podía salir vencedor Inglaterra, pero emergió Messi. Acudió otra vez al rescate, se echó el partido a la espalda, se echó el país entero a la espalda y desde su bota izquierda salieron dos asistencias, dos goles y un billete a la final. Cuando todo parecía ya imposible, Messi. Siempre Messi.
A veces el fútbol es más un acto de fe que un deporte en sí mismo. Un estado de ánimo. Es poner corazón y de eso va sobrada esta selección argentina que cree siempre en sí misma y que cree en ese plan infalible que es darle al balón al chico que porta el dorsal 10. Como ante Egipto, Messi se tiró a la derecha, pidió el balón, atrajo a toda la defensa inglesa y Argentina encontró un premio mayúsculo, sideral.
Remontada imposible
En el minuto 85 ganaba Inglaterra 1-0 y en el 93 ya mandaba Argentina 2-1. Dos asistencias de Messi, dos goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez. Argentina está en la final y será el rival de España en la gran final de Nueva York. Un partido gigantesco, una guinda a un Mundial maravilloso. Lamine Yamal y Leo Messi. España y Argentina. En Nueva York y con el mundo entero pendiente. ¿Qué más se puede pedir?
Messi ya había dejado algunos avisos. Especialmente en una acción extraordinaria antes del descanso en la que se marchó de varios rivales y obligó a Inglaterra a frenarle con falta. Pero la selección de Thomas Tuchel resistía y parecía sentirse cómoda en ese intercambio de golpes. Y cuando Argentina dio un paso adelante tras el descanso, llegó precisamente el golpe que podía haberla dejado fuera del torneo.
Un balón largo para Jude Bellingham inició la acción que terminó con Morgan Rogers poniendo un centro perfecto al segundo palo. Allí apareció Anthony Gordon para adelantarse a Nahuel Molina y batir a Emiliano Martínez. Inglaterra encontraba el premio y Argentina veía cómo la final se alejaba de forma dramática.
Un balón largo para Jude Bellingham inició la acción que terminó con Morgan Rogers poniendo un centro perfecto al segundo palo. Allí apareció Anthony Gordon para adelantarse a Nahuel Molina y batir a Emiliano Martínez. Inglaterra encontraba el premio y Argentina veía cómo la final se alejaba de forma dramática.
La respuesta fue inmediata en cuanto a intención, aunque no en el marcador. Scaloni empujó a su equipo hacia adelante y todas las posesiones comenzaron a pasar por Messi. Nico González tuvo el empate de cabeza, pero Jordan Pickford firmó una parada extraordinaria. Poco después fue Alexis Mac Allister quien estuvo a centímetros de cambiar el destino del encuentro, pero su remate se encontró con el poste. Incluso hubo un segundo golpe de mala fortuna para una Albiceleste que empezaba a pensar que la noche podía acabar de la peor manera posible.
Messi. Siempre Messi
Sin embargo, este Mundial ha demostrado una y otra vez que Argentina nunca deja de creer. Lo hizo contra Egipto, volvió a hacerlo en rondas anteriores y repitió la historia en Atlanta. Cuando el reloj ya se acercaba al final y la eliminación parecía inevitable, apareció Enzo Fernández. El centrocampista encontró un resquicio desde la frontal y conectó un disparo que superó a Pickford para desatar la locura entre los miles de aficionados argentinos que llenaban las gradas del Mercedes-Benz Stadium.
El gol cambió por completo el partido. Inglaterra acusó el golpe psicológico y comenzó a retroceder. Argentina, en cambio, olió sangre. El estadio, convertido por momentos en una réplica de la Bombonera, empujó a los de Scaloni hacia adelante. Y entonces llegó la jugada que decidió una semifinal destinada a permanecer mucho tiempo en la memoria colectiva del fútbol argentino.
Messi recibió abierto a la derecha, levantó la cabeza y puso un centro medido con la pierna derecha. Lautaro Martínez apareció entre los centrales y cabeceó a la red. Minuto 96. Remontada consumada. Inglaterra derrumbada. Argentina en la final.
Para los ingleses fue otro capítulo doloroso en una historia que parece repetirse generación tras generación. Cambian los futbolistas, cambian los seleccionadores y cambian los escenarios, pero las grandes citas siguen escapándose. Esta vez estuvieron a apenas unos minutos de regresar a una final mundialista sesenta años después. Acabaron viendo cómo Argentina les arrebataba el billete cuando ya lo acariciaban con los dedos.
Y ahora llega el desenlace que muchos soñaban desde el inicio del torneo. La vigente campeona de Europa contra la vigente campeona del mundo. La selección que ha enamorado al planeta con el descaro de Lamine Yamal frente al equipo que sigue guiándose por la brújula de Messi. El pasado y el futuro. El campeón que quiere revalidar la corona y el aspirante que busca volver a conquistar el mundo dieciséis años después.
Nueva York ya espera. También el MetLife Stadium. Allí se jugará una final que parece escrita por un guionista empeñado en regalar el mejor cierre posible a este Mundial. España contra Argentina. Lamine contra Messi. Dos estrellas separadas por dos décadas y un mismo sueño. El domingo, el mundo se detendrá para mirar.