La segunda estrella de España, a 'solo' ocho partidos: seis argumentos para creer y dos motivos para temer en el Mundial
La actual campeona de Europa arranca este lunes ante Cabo Verde su camino en la Copa del Mundo. Un comienzo cómodo (se espera) con muchas claves por delante.
Ocho partidos en 35 días. Ese es el calendario que se marca la selección española para cumplir su gran sueño, que es el de (casi) todos: la segunda estrella. Este lunes arranca el Mundial de fútbol para España. Cabo Verde aparece como primera parada de un camino que no debería suponer ningún problema en sus dos primeros hitos y que empezará a definirse —si todo va como debe— en nuestra madrugada del viernes 26 al sábado 27 contra Uruguay.
Ocho partidos, decimos, que entroncan con las ocho claves que definen a la selección española, plena de virtudes y lastrada por algún inconveniente. Porque nos sobran los argumentos para confiar en Luis de la Fuente y un bloque basado notablemente en la España que ganó la Eurocopa 2024, entre magia, descaro y recursos. Pero no faltan las debilidades en una selección tocada en lo físico y con alguna duda en su retaguardia
Vamos con las 8 claves que pueden marcar el futuro de España en el Mundial de EEUU, México y Canadá 2026.
Un bloque hecho con talento por duplicado
16 de los 26 convocados formaron parte de la España campeona de la Eurocopa 2026. Más de la mitad del equipo, incluyendo a buena parte de los previsibles titulares, ya saben lo que es trabajar a fondo con Luis de la Fuente. Y ganar, dicho sea de paso.
Ser un bloque bien avenido como lo es esta selección supone no solo que el buen rollo del que tanto presumen jóvenes como Lamine Yamal, Nico Williams o veteranos como Rodri, se transfiera al campo. Implica que el equipo sabe a qué jugar. Hay automatismos, hay conexiones sobre el césped y, sobre todo, hay una fe en el compañero que invitan a confiar en España.
Y si bien hay una lista de futbolistas que se antojan claves por su calidad y liderazgo, posición por posición, saldrían dos selecciones titulares aspirantes al título. Porque la práctica totalidad del equipo se apoya en suplentes de casi tanta calidad como los previsibles 'planes a'. Y con la certeza de que en el banquillo no quedan copias secundarias, sino alternativas más útiles en otros sistemas de juego, algo que conviene señalar. Porque la España de Luis de la Fuente tiene una propuesta y la defiende a muerte, pero sabe jugar a otras 'cosas'.
Un calendario favorable (si hacemos las cosas bien)
En el fútbol casi nada termina siendo como de inicio se intuía, pero hay certezas más o menos creíbles. Que España tuvo suerte en el sorteo del Mundial es algo incuestionable, por mucho que se repita aquello del partido a partido o no hay rival pequeño. Puede ser que no, pero en el Grupo H, los rivales serán Cabo Verde, Arabia Saudí y Uruguay. Para una aspirante al título, no hay justificación posible en no pasar a dieciseisavos y, si no se lía contra Uruguay, hacerlo como primeros de grupo. No obstante, los de Fede Valverde bajo la batuta de Marcelo Bielsa lo pondrán difícil.
Imaginándonos ya en la fase final, ser primeros de grupo allanaría bastante el camino en las primeras rondas. Suponiendo que Argentina también haga bien lo que se espera de la actual campeona en un cómodo Grupo J, España se mediría al que quede por detrás de los argentinos (Austria, Argelia o Jordania) en dieciseisavos.
De ese choque, el ganador iría a octavos contra —y aquí ya jugamos muy hipotéticamente— contra Portugal, Colombia (provenientes del Grupo K), Inglaterra o Croacia (Grupo L). Básicamente, el ganador del duelo de segundos de ambos grupos.
Y más allá, si siguiéramos esa senda futbolística, los cuartos de final se dibujan frente a los primeros clasificados de los grupos D y G; esto es, pongamos que EEUU o Bélgica. Por nivel, ambos notablemente inferiores a España, aunque lo de jugar contra un anfitrión en cuartos nunca ha sido plato de gusto, ¿verdad, Corea 2002? Con todo, nada inasumible para quien reivindica su favoritismo. En semifinales la cosa, obviamente, ya cambiaría y podría darse un choque con Francia, Alemania o Países Bajos.
Claro que si España tropieza ante Uruguay, la cosa cambia radicalmente, sobre todo en dieciseisavos, porque el horizonte pasaría, previsiblemente por Argentina en 1/16. Luego los rivales no son demasiado diferentes a los de la ruta 'normal' como primeros de grupo: EEUU o Bélgica en 1/8; Portugal o Colombia en 1/4 y ya Brasil o Inglaterra en semifinales.
Un líder, cero vacas sagradas
Juegue o no, los focos pasan por el aún adolescente Lamine Yamal. Él lo sabe, le gusta y hasta lo provoca con sus actuaciones dentro y fuera del campo. El solo debate de su condición física le ha situado en el centro de las conversaciones sobre España, sabedores todos de que un equipo sin él pierde calidad.
Su indudable talento se da la mano con una personalidad impropia para alguien aún con 18 años en su DNI. Su fuerza, no obstante, es la de un líder y no la de un 'amo' del equipo sobre el que hacer jugar al resto. Así es en el Barcelona y así es en la selección
Luis de la Fuente ha sabido lograr un equilibrio de responsabilidades y egos en el que gana España. Así ha sido hasta ahora en las victorias y en las derrotas. El propio seleccionador sabe entrar y salir del 'foco' cuando le interesa, lejos del personalismo que desarrolló Luis Enrique, pero con la fuerza suficiente para hacer saber que quien manda es él. Y que, aunque tiene favoritos como todo el mundo, en 'su' España no hay vacas sagradas.
Magia y personalidad
No, la España de 2026 no es una 'copia de menor calidad' de la de los años gloriosos 2008-2012. De aquella selección del 'tiki taka' quedó una idea, la del juego de posesión, control y creatividad.
Y más allá de una innecesaria por injusta comparación hombre por hombre, la nueva generación de oro española ha llevado aquel concepto a otra dinámica, también fruto de un fútbol que hoy no es el de 2010.
La 'nueva España' de los últimos años pivota sobre la inteligencia de Rodri, la magia de Pedri, la imprevisibilidad de Lamine o la polivalencia de los Olmo, Merino y Oyarzábal, los dos últimos a niveles de superestrella con 'la Roja' en el pecho. Hay mucho más: Cucurella superstar por banda izquierda; Nico Williams y su descaro cuando ve portería cerca, el renovado olfato de Ferrán o la calidad desbordante de Fabián suman a una lista en la que prácticamente los 26 aportan algo diferente.
El hambre de quien 'huele' premio
No hay rastro de fatiga en lo psicológico. España tiene 'hambre' de más y esta generación de jóvenes talentos y veteranía en plenitud ya ha demostrado su ansia de hincarle el diente al Mundial.
El sueño de ganar un Mundial en casa aún queda lejos; cuatro años en el deporte son una eternidad donde todo puede cambiar. El 'aquí y ahora' no puede ser más ilusionante para una selección que lleva años aceptando el rol de favorita y cumpliendo. La Nations League de 2023 (solo CR7 y los penaltis nos dejaron sin la de 2025) y la Eurocopa de 2024 lo prueban.
La fase de clasificación, aunque cómoda por rivales, fue prácticamente un paseo para seguir acrecentando una racha de récord, la de 30 partidos sin conocer la derrota en tiempo reglamentario. Ahora importa poco ese record, pero demuestra hasta qué punto España quiere seguir sumando.
Poco ruido de fuera
Que España se presente a un Mundial sin jugadores del Real Madrid fue uno de los grandes titulares de la convocatoria definitiva de 26. Sin apenas alternativas posibles en la plantilla blanca, apenas tuvo opciones Dean Huijsen (a quien no le gustó demasiado su ausencia), pero el vacío, dolió a muchos aficionados merengues.
Luis de la Fuente no rehuyó el debate y lo enfrentó, consiguiendo reducir el eco que, a buen seguro, se hubiera disparado años atrás si esta decisión la hubiera tomado Luis Enrique, por ejemplo. Porque el 'cero madridista' de la Euro 2021 no tuvo nada que ver entre lesiones.
Bajo el mando del actual seleccionador, España parece escapar del ruido desestabilizador; incluso de debates que le tocan directamente a él como su preferencia por Unai Simón en la portería. El apoyo desde fuera de los excapitanes y hoy ausentes Álvaro Morata y Dani Carvajal es otra muestra del 'bloque' que es España, que ha llegado a su cuartel general en Chattanooga en plena armonía.
No somos intocables: demasiados asteriscos entre algodones
Sí, somos favoritos. Y no, no somos intocables. Nadie sensato olvida mencionar a España entre las verdaderas aspirantes a alzar la Copa del Mundo. Sin embargo, presentamos debilidades, pocas pero las hay, que pueden marcar el paso para mal.
Si bien esta vez la suerte ha echado una mano con un comienzo algo más plácido, al debut contra Cabo Verde no llegarán, al menos en plenitud, varias de las bazas fijas de Luis de la Fuente.
La evolución de los tocados invita a pensar que su 100% llegará más adelante, pero en un torneo tan relativamente corto —aunque cada vez más agigantado— acudir con pilares como Lamine, Nico Williams, Mikel Merino, entre otros, lejos de su 100% inquieta. Suplentes de lujo hay, pero hablamos de la columna vertebral y el calendario obliga a jugar cada 5-6 días; en muchos casos, forzando como no se haría en una temporada ordinaria.
Cuidado atrás
El debate en la portería lleva abierto meses, si no años. Unai Simón es 'el portero' de De la Fuente, incluso por delante del mejor guardameta de la Premier, David Raya, o del mejor de LaLiga, Joan Garcìa, poco afortunado en su pequeña oportunidad el otro día ante Irak.
Fuera de toda duda la calidad del 'titular', sí se antoja lejos de los grandes porteros de otros tiempos. A esto toca sumar su tendencia casi siempre acertada de salir jugando el balón en corto. Ese 'casi siempre' deja hueco a algún que otro sobresalto que los rivales no siempre perdonan.
También hay dudas en la zaga, con una pareja de centrales de nivel, pero por debajo del conjunto del equipo. Sin tener que mirar a los años de Puyol-Pique-Ramos y compañía, la previsible dupla titular Laporte-Cubarsí genera alguna duda a nivel de liderazgo y especialmente ante equipos que quieran jugar a la espalda de la defensa, en transiciones largas y rápidas.